Las crecidas del Paraná y del Uruguay, alimentadas por lluvias en Brasil y por la apertura de represas aguas arriba, ya impactan en la producción agropecuaria del litoral. Corrientes y Entre Ríos concentran dos actividades que abastecen al mercado interno: la ganadería y el arroz. En ambos casos, los productores describen una presión creciente sobre la hacienda, la superficie sembrada y la calidad de los granos.
El efecto sobre el consumo no sería inmediato ni uniforme. En arroz, los productores sostienen que no habrá faltantes, aunque admiten que los valores de góndola podrían moverse. En carne, el problema se proyecta más adelante, según cuánta hacienda logre salir de las islas y cuántos pastos queden disponibles para sostener los rodeos después de la inundación.
Ríos por encima de los niveles de evacuación El presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes, Carlos Roldán, explicó a iProfesional que el fenómeno todavía no responde a un efecto local de El Niño. “No se está dando todavía un efecto Niño por lluvias en nuestra región. Lo que pasa es que está viniendo mucha lluvia de arriba y eso empieza a inundar, lógicamente”, señaló. Los datos oficiales del Instituto Nacional del Agua indican que el Uruguay alcanzó 9,14 metros en Paso de los Libres, por encima de los 8,50 metros que marcan el nivel de evacuación, y que 37 personas ya debieron dejar sus casas.
En el Paraná, el nivel frente a la capital correntina se ubicó en 4,98 metros, todavía lejos de la alerta, pero el Instituto Nacional del Agua prevé un pico de 6 metros para el 20 de noviembre. En la represa de Yacyretá, el ingreso de agua ronda los 28.000 metros cúbicos por segundo, un caudal 40% superior al promedio histórico de las últimas semanas, y la Entidad Binacional cerró de manera preventiva el paso entre Ituzaingó y Ayolas hasta, en principio, el sábado 17. Con un desfasaje de entre 7 y 14 días, el agua extraordinaria también llegaría a puertos entrerrianos como La Paz, Paraná, Diamante y Victoria.
Hacienda fuera de las islas El primer impacto se registra en las islas, donde cada año pastorean casi 500.000 cabezas entre Corrientes y Entre Ríos. Roldán indicó que se esperaba la salida inmediata de unas 1.700 cabezas de alrededor de 70 pequeños productores de las islas de Empedrado, mientras que en Apipé Grande y Apipé Chico el movimiento todavía no fue masivo. “Se estaban esperando más de 2.000 cabezas, han salido 500”, precisó. Si el río sigue subiendo, el traslado alcanzará a zonas como Goya, Bella Vista y las islas de Esquina.
Para acelerar esas salidas, la Asociación Rural trabaja desde agosto con Senasa en un esquema excepcional. La hacienda sale de las islas sin papeles hacia una sociedad rural o un corral designado, donde se constatan las marcas, se separa por dueño y se emiten los documentos para el traslado al campo de destino. En principio, no se exigirá análisis de brucelosis hasta que los animales lleguen a destino, ni caravaneo de los jóvenes hasta que salgan al continente. “A la salida se le está dando la mayor agilidad posible”, dijo Roldán.
La urgencia de sacar animales no resuelve el problema de fondo. Roldán explicó que el escenario cambia según cuándo baje el agua: si ocurre en enero, habrá tiempo para que el pasto se recupere durante el otoño; si la inundación se extiende hasta marzo o abril, el panorama sería mucho más complejo porque en los campos naturales no crece pasto en esa estación. También advirtió que, si se suman lluvias locales intensas, los ríos internos de la provincia —Corriente, Miriñay, Aguapey y Santa Lucía— no podrán desaguar y podrían desbordarse.
Arroz con menos superficie y menor rinde En la actividad arrocera, el avance de la siembra también quedó condicionado por el clima. Según la Asociación de productores, entre el 70% y el 80% de la superficie prevista ya estaba implantada, un nivel superior al habitual para esta época porque muchos productores adelantaron las labores para esquivar las lluvias. Aun así, los lotes presentan problemas de emergencia y nacimientos desparejos. Borsatto, citado por iProfesional, señaló que en algunos casos se recurre incluso a la siembra al voleo con dron cuando no se puede ingresar con maquinaria.
El dirigente también señaló que la superficie viene en retroceso. Para la campaña 2025/26 se registraron unas 96.800 hectáreas en Corrientes, y para 2026/27 la asociación estima alrededor de 90.000 hectáreas, una baja de entre el 7% y el 8%. Borsatto atribuyó la caída en dos campañas consecutivas al problema de precio, aunque sostuvo que en los últimos meses esa variable empezó a mejorar. En términos productivos, advirtió que en años de El Niño los rindes promedio por hectárea suelen ser inferiores en alrededor de 1.000 kilos y que también baja la calidad por mayor presencia de granos enyesados, enteros más débiles y mayor quebrado.
Sin faltante, pero con precios en observación Frente al abastecimiento, el dirigente fue categórico: “Faltante no, bajo ningún punto de vista. Argentina consume solamente el 60% de lo que produce. El otro 40% se exporta, o sea que hay un excedente permanente y es mucha la diferencia entre el saldo exportable y el consumo interno”. Con ese esquema, aun con una cosecha menor, el mercado interno seguiría cubierto. Sin embargo, menos hectáreas sembradas, rindes más bajos y una mayor proporción de grano de menor calidad pueden dejar menos margen para una baja de precios y mantener a las góndolas bajo observación.
Las próximas semanas serán decisivas para medir el alcance real del fenómeno. El Paraná podría alcanzar su pico a fines de noviembre, la floración del arroz se concentrará entre diciembre y enero, y la evolución del agua en los campos ganaderos definirá si el otoño permite recomponer pasturas o si el invierno deja rodeos con menor disponibilidad forrajera.




