La reciente devaluación del real brasileño tras el escenario electoral reactivó las consultas para la próxima temporada de verano y modificó el ritmo de reservas en las agencias de viajes. El movimiento cambiario mejoró el costo de consumo diario en destino y volvió a poner a Brasil entre las alternativas más consultadas.
Luego de varios meses de incertidumbre, el mercado venía con ventas entre un 20% y un 25% por debajo del año anterior, según el comportamiento observado por las agencias. En ese contexto, la brecha cambiaria generó una ola de consultas que alteró la tendencia previa y reordenó la demanda para el receso estival.
Precios en destino Gustavo Beggiato, titular de Beggia Turismo, confirmó la reactivación del mercado y señaló que el abaratamiento se nota sobre todo en gastronomía y compras. “Brasil se ha puesto muy accesible, los precios son bastante tentadores. Sobre todo lo que es la gastronomía de allá, las compras, el súper; hay una diferencia de entre un 30% y un 40% con respecto a acá”, dijo el empresario. La referencia alcanza al gasto cotidiano de los veraneantes y no a todos los componentes del viaje.
Paquetes dolarizados Beggiato aclaró que las tarifas de los paquetes turísticos, que incluyen alojamiento y transporte, se mantienen estables porque fueron contratadas con anterioridad. “Los paquetes están dolarizados desde julio o agosto”, explicó. En su estimación, un paquete terrestre de 7 noches con media pensión y hotel tres estrellas ronda los 700 dólares por persona, mientras que en avión asciende a unos 1.100 o 1.150 dólares para el sur de Brasil.
El cambio en la relación entre el peso, el dólar y el real impacta en la decisión de compra de los viajeros, pero no modifica de inmediato los contratos ya cerrados por las agencias. Por eso, el efecto principal se concentra en el consumo en destino y en las nuevas consultas que ingresan para la temporada de verano. La evolución de la demanda dependerá de la estabilidad cambiaria y de la disponibilidad de cupos en los próximos meses.




