Los ataques reiterados contra colectivos de La Marina obligan a la empresa a reparar unidades para sostener el servicio, según dijo Daniel Galoviche, accionista de la firma, en una entrevista con radio Mil20. El empresario señaló que los daños se producen por piedras y otros elementos contundentes y que, en algunos casos, también alcanzaron a pasajeros. La situación se presenta como un problema operativo y de seguridad para el transporte público, con impacto directo en la continuidad de los recorridos.
Galoviche afirmó que los episodios no responden a un horario fijo y que se registran en distintos momentos del día. “Generalmente es tarde, noche, pero nos ha pasado en la siesta, en la mañana, al mediodía”, indicó. También sostuvo que, en general, los responsables serían menores de edad, lo que dificulta la intervención de la empresa frente a hechos que se repiten en diferentes franjas horarias.
Daños y riesgo para usuarios
El accionista explicó que la prioridad inmediata es evitar que haya personas heridas y después reparar los vehículos para que vuelvan a circular. “Simplemente tener la suerte de que no lastimen a nadie y reparar la unidad y seguir prestando el servicio”, expresó. Según su relato, las piedras son uno de los elementos utilizados con mayor frecuencia en los ataques. También reconoció que algunos pasajeros sufrieron lesiones por la rotura de los vidrios, aunque aclaró que no se registraron casos de gravedad.
Coordinación con Gobierno
Galoviche señaló que hubo intentos de coordinación con el Ministerio de Gobierno para reforzar la seguridad mediante la presencia de policías dentro de las unidades. Sin embargo, aseguró que esa medida no redujo los ataques en el caso de La Marina. “En el caso nuestro no, es más, me animaría a decirte que cuando trasladaban un policía arriba de la unidad era hasta más frecuente el tema de la rotura”, afirmó. La observación deja abierta la discusión sobre la eficacia de ese esquema de prevención en los recorridos afectados.
Continuidad del servicio
Pese a la reiteración de los hechos, Galoviche ratificó que la empresa seguirá prestando el servicio, en especial para los vecinos de Rivadavia. También pidió no generalizar el comportamiento de quienes protagonizan estas agresiones hacia el conjunto de la comunidad. “Reparamos la unidad y seguimos prestando el servicio, porque para eso estamos”, concluyó. El seguimiento del caso queda atado a dos variables concretas: la evolución de los ataques y la eventual revisión de las medidas de seguridad aplicadas en el transporte público.




