A pocos días de Halloween, el padre José “Pepe” Nieto fijó la postura de la Iglesia Católica frente a esa celebración y sostuvo que los fieles no deberían participar. En diálogo con Radio Mil20, afirmó que se trata de una tradición ajena a la cultura católica y recomendó a las familias buscar otras alternativas para los niños. Según planteó, la propuesta pastoral es que los chicos se disfracen de santos y no de personajes asociados a la muerte o la oscuridad. La definición se inscribe en el marco de la conmemoración de Todos los Santos, que la Iglesia ubica el 1 de noviembre.
La posición pastoral “Nosotros, como fieles cristianos, no celebramos esa fiesta”, afirmó Nieto cuando fue consultado sobre qué deberían hacer los padres cuyos hijos quieren disfrazarse para el próximo 31 de octubre. En ese sentido, dijo que la Iglesia no recomienda vestimentas vinculadas con esa celebración y que, en cambio, propone representar a santos. “Nosotros a nuestros catequizandos, a nuestros niños, les pedimos, les sugerimos que se disfracen de santos”, señaló. Añadió que esos referentes son, a su criterio, “nuestras luces” y modelos para seguir a Jesús.
Antecedentes y sentido litúrgico Durante la entrevista, el sacerdote repasó el origen de ambas fechas y recordó que los primeros cristianos se reunían para honrar a quienes murieron por defender su fe. Según explicó, la Iglesia comenzó a conmemorar a los mártires cuando la cantidad de fallecidos hizo difícil dedicar una celebración individual a cada uno. “Se creó para el día 13 de mayo esta fiesta que directamente se nombraba a todos los mártires y a todos los fallecidos por el amor del Señor”, relató. Con el paso del tiempo, agregó, esa conmemoración fue trasladada al 1 de noviembre, fecha que quedó establecida como Día de Todos los Santos.
Diferencia con Halloween El sacerdote sostuvo que ambas fechas están próximas en el calendario, pero responden a significados distintos. “Si el demonio, o digamos así, si el mundo celebra la oscuridad, en este caso la Iglesia celebra la luz, celebra la santidad”, expresó al diferenciar Halloween de la festividad católica. También vinculó su lectura con las enseñanzas bíblicas y respondió afirmativamente cuando se le preguntó si se trata de una fiesta del demonio, asociándola con la invocación de poderes de la oscuridad. En esa línea, mencionó al beato Santiago Alberione como patrono de los medios de comunicación social, al trasladar la idea de los santos como referencias para la vida cotidiana y profesional.
Advertencia sobre prácticas asociadas En otro tramo de la charla, Nieto advirtió sobre la transformación cultural de la celebración y sobre la forma en que, a su entender, se naturalizan ciertas prácticas. “Inicialmente se nos presenta, por decir así, inocentemente las cosas, se van imponiendo como un proceso cultural, pero también se sabe que no queda ahí”, manifestó. Como ejemplo, citó la lectura de cartas y el juego de la copa, y sostuvo que esas prácticas “no son caminos inocentes” sino “caminos peligrosos”. A partir de esa mirada, insistió en que la Iglesia no recomienda la participación en Halloween, aun cuando los niños lo vivan como una instancia de recreación.
La propuesta que dejó el sacerdote es que las familias se acerquen a la celebración de Todos los Santos y encuentren allí una alternativa para los más chicos. En ese esquema, la fecha funciona como una instancia para transmitir valores de la fe católica y destacar el ejemplo de quienes, según la tradición religiosa, dedicaron su vida a seguir a Jesús. La referencia central para el calendario inmediato sigue siendo el 31 de octubre, cuando se desarrolla Halloween, y el 1 de noviembre, cuando la Iglesia celebra a todos los santos.




