La difusión de una audiencia virtual volvió a exponer los límites de la conducta judicial en Brasil y derivó en la suspensión preventiva de Milton Lívio Lemos Salles, magistrado de Belo Horizonte, en el estado de Minas Gerais.
Las imágenes lo mostraron tomando vino y fumando un cigarrillo que encendía con un soplete de cocina durante una audiencia oficial. La escena se viralizó rápidamente y generó un fuerte impacto dentro del Poder Judicial brasileño, no solo por la falta de formalidad sino también por el daño institucional que implica una exposición de este tipo.
El episodio sumó un elemento adicional cuando el juez se levantó de su asiento y quedó en evidencia que debajo de la toga llevaba bermudas. La secuencia terminó de consolidar el escándalo y aceleró la reacción de la Justicia de Minas Gerais y del Consejo Nacional de Justicia (CNJ).
Ambos organismos dispusieron la apertura de un sumario disciplinario y la suspensión temporal del magistrado, que se desempeñaba desde hacía 17 años en la 4ª Vara Criminal de Belo Horizonte y acumula 36 años de trayectoria en el ámbito judicial.
La situación también reabrió el debate sobre sus antecedentes. En 2020, Lemos Salles ya había recibido una sanción formal luego de presentarse en el domicilio de una camarista para reclamar por un concurso de ascenso. De acuerdo con el testimonio del personal de seguridad del edificio, había llegado caminando de manera tambaleante y con una lata de cerveza en la mano.
A ese antecedente se sumó una denuncia por violencia de género presentada recientemente por su expareja, quien lo acusó de haberla amenazado e insultado y consiguió una medida judicial de protección urgente.
Mientras avanza la investigación, el magistrado seguirá cobrando su salario, estimado en unos 83.500 reales mensuales. Hasta el momento, ni el tribunal que deberá evaluar una eventual destitución ni la defensa de Lemos Salles hicieron declaraciones públicas sobre el expediente.




