Pedro Alliana asumirá la Presidencia de Paraguay tras la renuncia de Santiago Peña, anunciada este jueves en medio de la crisis política y financiera desatada por el colapso de Ueno Bank. Hasta ahora vicepresidente de la Nación, el dirigente del Partido Colorado quedará al frente del Poder Ejecutivo en un escenario atravesado por protestas, investigaciones judiciales y cuestionamientos al Gobierno. La transición modifica el mando en un país que enfrenta un conflicto institucional de alcance nacional.
Trayectoria política
Alliana nació el 19 de febrero de 1974 en Pilar, capital del departamento de Ñeembucú, y tiene 52 años. Su carrera política supera las dos décadas e incluye cargos ejecutivos y legislativos. Fue gobernador de su departamento, diputado nacional, presidente de la Cámara de Diputados y titular de la Asociación Nacional Republicana, conocida como Partido Colorado. Esa acumulación de funciones explica su peso dentro de la estructura oficialista que llegó al poder en 2023.
Ascenso al Ejecutivo
Su llegada a la Vicepresidencia se produjo el 15 de agosto de 2023, cuando asumió junto con Santiago Peña tras el triunfo electoral de la fórmula colorada. Desde entonces participó en gestiones institucionales y actividades diplomáticas. También mantuvo vínculos políticos con el expresidente Horacio Cartes, principal referente de Honor Colorado, el movimiento interno que ganó influencia dentro del partido y sostuvo la candidatura presidencial.
Base de poder partidaria
Alliana inició su recorrido en la política nacional en Ñeembucú. En 2008 fue elegido gobernador y permaneció en ese cargo hasta 2012. Un año después llegó a la Cámara de Diputados como representante de esa jurisdicción, banca para la que fue reelecto en 2018. Durante su paso por el Congreso presidió la Cámara Baja en distintos períodos y, en julio de 2015, asumió la presidencia de la ANR, función que ejerció hasta enero de 2023.
Vínculo con Cartes y proyección electoral
La conducción partidaria de Alliana coincidió con el crecimiento de Honor Colorado, el sector liderado por Horacio Cartes. Esa cercanía se reflejó en el armado electoral que llevó a Santiago Peña a la Presidencia en 2023. En abril de 2026, Alliana confirmó su intención de competir por la Presidencia en las elecciones generales de 2028, con respaldo público de Cartes y del propio Peña. La renuncia del mandatario altera ahora ese escenario y lo coloca en la jefatura del Estado antes de esa disputa.
La crisis que precipitó el cambio
Alliana llegará a la Presidencia en medio de una de las crisis institucionales más severas del actual Gobierno. El detonante fue la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central de Paraguay, luego de que se detectaran irregularidades financieras y de que el nivel de solvencia de la entidad cayera por debajo del mínimo exigido. La situación afectó a cerca de tres millones de clientes, que quedaron sin acceso a sus cuentas y depósitos, y derivó en investigaciones contra directivos y otras personas vinculadas con la entidad.
La Fiscalía imputó a 27 personas y ocho integrantes de la conducción del banco fueron detenidos. El caso también alcanzó al Gobierno por los vínculos que se investigan entre la entidad financiera y el entorno del presidente. Peña enfrentó cuestionamientos por un eventual conflicto de intereses, por la colocación de fondos públicos en el banco y por las decisiones adoptadas durante la crisis. El miércoles 4 de noviembre, un grupo de 35 diputados presentó pedidos de juicio político contra Peña y Alliana, pero la renuncia del presidente, comunicada un día después, reordenó el tablero institucional.
En su anuncio, Santiago Peña sostuvo que daba un paso al costado para preservar la estabilidad del país, la paz social y las instituciones democráticas. También señaló que una de sus prioridades era garantizar la devolución de los fondos a los ahorristas afectados por la crisis bancaria. Con la salida del mandatario, Pedro Alliana deberá asumir un Gobierno atravesado por el impacto financiero del caso Ueno y por las demandas de explicaciones sobre responsabilidades políticas e institucionales. La variable inmediata es la forma en que se instrumentará la transición y cómo avanzarán las investigaciones judiciales en curso.




