Israel elegirá este martes un nuevo gobierno por primera vez desde los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023, en un contexto marcado por la guerra en Medio Oriente y por el impacto político, interno y externo del conflicto en Gaza. La votación llega después de cuatro años sin elecciones y con varios frentes abiertos en la agenda de seguridad del país. En ese marco, el oficialismo intentará sostener la coalición que encabeza el primer ministro Benjamin Netanyahu.
Netanyahu, de 77 años, buscará retener el poder a través de una alianza entre su partido Likud, bloques de la ultraderecha religiosa liderada por Itamar Ben Gvir y grupos ultraortodoxos. Del otro lado, una coalición sionista de centroderecha encabezada por el ex jefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, de 66 años, aparece como principal alternativa. Según el texto, Eisenkot tiene experiencia de gobierno, fue ministro sin cartera en el tercer mandato de Netanyahu y hoy está aliado con la derecha nacionalista de Beyajad.
Oposición fragmentada Un tercer polo buscará crecer desde la centroizquierda con Los Demócratas, liderados por el ex subjefe del Estado Mayor Yair Golán, de 64 años. Ese espacio surgió en 2024 de la fusión entre el tradicional Partido Laborista y el progresista Meretz. En total, compiten unas treinta agrupaciones. El analista Kevin Ary Levin, especializado en temas de Medio Oriente, dijo a TN que se trata de comicios “muy importantes” porque se realizan tras la reforma judicial, los ataques del 7 de octubre, la guerra en Gaza y la apertura de frentes en el Líbano e Irán.
Desgaste del oficialismo Netanyahu lleva tres años y 10 meses en el poder en su actual período, pero supera los 19 años si se suman sus mandatos anteriores, entre 1996 y 1999, y entre 2009 y 2021. El premier afronta cuestionamientos por no haber prevenido el ataque de Hamas y por fallas en la defensa, además del desgaste por la guerra en varios frentes. En el plano internacional, su gobierno enfrenta denuncias de organismos y gobiernos occidentales por la guerra en Gaza y por la situación en Cisjordania.
El lunes, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU acusó a Israel de cometer un “exterminio” contra los palestinos en la Cisjordania ocupada y mantuvo sus acusaciones de “genocidio” en Gaza. Aunque el organismo no habla en nombre de Naciones Unidas, sus informes tienen fuerte repercusión internacional. El gobierno israelí rechazó el reporte y lo atribuyó a una “campaña de desinformación”. Además, Netanyahu tiene un pedido de captura internacional emitido por la Corte Penal Internacional en 2024 por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos, según la acusación, en Gaza.
Escenario abierto Las últimas encuestas citadas en el texto anticipan un empate técnico entre el oficialismo y la principal alianza opositora de centroderecha, con entre 52 y 56 escaños para ese bloque y 50 para la actual coalición de Netanyahu. Para formar gobierno se necesitan 61 bancas, por lo que la aritmética parlamentaria sigue abierta. Levin sostuvo que “los números no dan un panorama claro sobre la continuidad del gobierno”.
Voto y alianzas Unos 7,3 millones de israelíes están habilitados para votar este martes y más del 10% reside en el exterior, por lo que debe viajar al país para sufragar. En paralelo a la disputa electoral, Netanyahu hizo campaña con el argumento de la “amenaza nuclear iraní” y con el respaldo de Donald Trump, mientras gran parte de los gobiernos europeos mantiene distancia por la guerra en Gaza y Cisjordania. El escenario postelectoral también depende de sus socios ultraortodoxos, que amenazan con retirarle apoyo si continúa deteniendo a jóvenes jaredíes desertores.




