A los 51 años, Cristian Castro concretó una meta que había postergado durante décadas: finalizó la escuela secundaria. El artista mexicano, que inició su carrera desde muy joven, retomó sus estudios y durante los últimos dos años y medio cursó en modalidad virtual hasta completar la formación.
La graduación se llevó a cabo en un teatro ubicado al sur de Ciudad de México, en un acto que reunió a más de 500 personas entre egresados y familiares. Para Cristian Castro, el cierre de esta etapa no solo tuvo un valor simbólico, sino también personal: representa el cumplimiento de una cuenta pendiente que él mismo había reconocido.
El cantante estuvo acompañado por familiares y allegados, entre ellos sus tíos Fausto Sáenz y Beatriz Castro, su hermana Michelle Castro y sus amigos David, Aliux y Jorge. La presencia de su entorno reforzó el carácter íntimo de una ceremonia que combinó celebración y reparación de una deuda de larga data.
El momento más conmovedor de la noche fue la llegada de Verónica Castro, que asistió con dificultades para caminar, acompañada por su hermano y su mánager, Lila Solana, además de un tanque de oxígeno suplementario. Su presencia no solo le dio un peso emocional al acto, sino que también marcó el costado más sensible de una jornada atravesada por el esfuerzo y la superación.
Durante la ceremonia, Verónica Castro entregó a los 18 graduados una veladora bendecida y un rosario de plata a cada uno. Luego tomó la palabra y, con una cánula nasal, expresó la emoción que le generaba ver a su hijo completar esta etapa.
“Es un momento, una noche que esperaba. La soñé, la imaginé en algún momento de vida, cuando mi hijo crecía”, dijo la actriz. También recordó que Cristian sentía que tenía una cuenta pendiente con sus estudios y rememoró la frase con la que él describía esa necesidad: “Hasta que no termine, no voy a estar a gusto”.
En su mensaje, la actriz felicitó a todos los egresados y subrayó el valor del esfuerzo que implica terminar la secundaria. Además, evocó su propia experiencia en los años de preparatoria y admitió que estudiar también puede estar atravesado por el miedo, el cansancio y las dificultades cotidianas.
“No es fácil estudiar la preparatoria, da miedo”, señaló, antes de reconocer que esa etapa también le había resultado exigente. Sin embargo, remarcó que el sacrificio encuentra su recompensa en el momento de la graduación. “Cuando la terminas, ay, Dios mío, qué alegría”, expresó. Y cerró con una frase que sintetizó el clima de la noche: “Esta noche es de pura alegría porque terminaron”.
Con esta graduación, Cristian Castro dejó atrás una etapa inconclusa de su juventud y convirtió un logro académico en un gesto de cierre personal. La ceremonia, marcada por la presencia de su familia y por la emoción de Verónica Castro, dejó en evidencia el valor que puede adquirir una decisión postergada durante años.




