El mercado vitivinícola argentino atraviesa un escenario de severa retracción en la mesa familiar. De acuerdo con los datos oficiales del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) correspondientes a septiembre de 2026, la comercialización de vino en el mercado interno alcanzó un volumen de 707.145 hectólitros, lo que representa un derrumbe del 4,7% en comparación con el mismo mes del año anterior, cuando se habían despachado 742.124 hectólitros.
Esta caída mensual se traduce de forma directa en el consumo individual: durante el mes de septiembre, el consumo per cápita estimado en Argentina retrocedió a 1,52 litros por habitante, registrando una merma del 4,9% respecto a los 1,60 litros alcanzados en septiembre de 2025. En el acumulado de los primeros nueve meses del año (enero-septiembre), las ventas totales suman 5.478.832 hectólitros, marcando una ligera baja del 0,2% e instalando un promedio acumulado de 11,79 litros per cápita.
El retroceso segmentado: los varietales y la botella sufren
grandes impactos
El análisis detallado por tipo de producto pone de manifiesto que el golpe
del consumo impactó de manera dispar entre los distintos segmentos de precio y
calidad. Los vinos varietales sufrieron la peor contracción del período,
registrando un desplome interanual del 14,3% en septiembre al totalizar 215.780
hectólitros (frente a 251.779 hectólitros en 2025). Dentro de esta categoría,
los varietales blancos cayeron un 18,8% y los tintos/color retrocedieron un
13,3%.
Por su parte, los vinos sin mención varietal, que constituyen el núcleo del consumo masivo con el 63,9% de participación sobre el total despachado (451.765 hectólitros), mostraron un comportamiento casi neutro al retroceder un 0,2%. Sin embargo, dentro de este segmento se observó una fuerte migración de consumo: los blancos crecieron un 23,2%, mientras que los vinos color cayeron un 7,6%.
En lo relativo al tipo de envase, las preferencias del consumidor reflejan con claridad el ajuste presupuestario. El formato fraccionado en botella —que representa las dos terceras partes del mercado con un 66,7% del volumen— cayó un 9,4% interanual en septiembre. Las mermas más severas dentro de la botella se dieron en las presentaciones de 951 a 1000 cm3 (-42,1%), las botellas de 1001 a 1500 cm3 (-16,9%) y las botellas tradicionales de 651 a 750 cm3 (-6,1%). La damajuana también sufrió un declive del 9,9%.
En contraposición, crecieron las alternativas más económicas o de conveniencia: el tetra brik avanzó un 7,2% interanual alcanzando los 217.100 hectólitros (30,7% del total de despachos), las latas se expandieron un 41,5% y el bag in box creció un 36,0%.
Ranking provincial del derrumbe
Al examinar el comportamiento de los despachos hacia el mercado interno
según la provincia de origen de las bodegas y establecimientos despachantes, se
observa que la recesión vitivinícola golpeó con extrema dureza a las provincias
con menores volúmenes de producción, al tiempo que provocó mermas
significativas en los principales distritos vitivinícolas.
A continuación, se detalla el ranking de las mayores caídas interanuales en despachos provinciales al mercado interno registradas durante el mes de septiembre:
- Catamarca (-80,0%): Encabeza el ranking del derrumbe provincial con una caída de cuatro quintas partes de sus despachos mensuales, pasando de 295 hectólitros en septiembre de 2025 a apenas 59 hectólitros en igual mes de 2026.
- Buenos Aires (-72,3%): Ocupa el segundo lugar con un drástico desplome en sus despachos de vino, que cayeron de 915 hectólitros a 254 hectólitros.
- Chubut (-58,7%): Registró una severa merma en sus despachos al pasar de 9 hectólitros a 4 hectólitros en la comparación interanual mensual.
- San Luis (-58,2%): Sufrió una reducción superior a la mitad de su comercialización interna, contrayéndose de 148 hectólitros a 62 hectólitros.
- Tucumán (-55,0%): Los envíos al mercado interno desde la provincia tucumana cayeron de 67 hectólitros a 30 hectólitros.
- La Pampa (-53,3%): Tuvo una caída interanual del 53,3% en septiembre, al despachar 86 hectólitros contra los 184 hectólitros del año anterior.
- Jujuy (-43,6%): Las ventas al mercado interno desde la provincia jujeña retrocedieron de 146 hectólitros a 82 hectólitros.
- Córdoba (-39,6%): Registró una baja considerable al pasar de 487 hectólitros despachados en septiembre de 2025 a 294 hectólitros en septiembre de 2026.
- Neuquén (-34,7%): La provincia patagónica vio caer sus despachos desde 6.451 hectólitros a 4.214 hectólitros.
- San Juan (-34,6%): El segundo polo vitivinícola del país sufrió una fuerte caída del 34,6% mensual, al despachar 27.879 hectólitros frente a los 42.626 hectólitros de septiembre de 2025. En el acumulado de nueve meses, San Juan sostiene una drástica caída del 48,5%.
- Río Negro (-11,3%): Registró una contracción en sus despachos de 982 hectólitros a 871 hectólitros.
- Mendoza (-3,6%): La principal provincia vitivinícola de la Argentina, que concentró el 91,6% de todos los despachos nacionales del mes con 647.393 hectólitros, sufrió un retroceso del 3,6% en comparación con los 671.229 hectólitros comercializados en septiembre de 2025.
En contraste con este panorama predominantemente negativo, únicamente contadas jurisdicciones lograron escapar a la tendencia decreciente en septiembre, destacándose La Rioja con un marcado incremento interanual (+99,1%, alcanzando 16.168 hectólitros) y Entre Ríos (+62,6%, con 48 hectólitros).
Un acumulado anual con alarmas encendidas
Al extender la mirada al acumulado de los primeros nueve meses de 2026
(enero-septiembre), el mapa del derrumbe confirma la profundidad del proceso de
ajuste en diversas economías regionales. En la medición acumulada anual, la
provincia de Catamarca registra la caída más pronunciada del país con un
-63,8%, seguida por Córdoba (-50,6%), San Juan (-48,5%), Entre Ríos (-39,5%),
Buenos Aires (-37,7%), San Luis (-32,3%), Neuquén (-26,1%), Tucumán (-19,0%),
Salta (-16,8%), Jujuy (-15,2%) y Río Negro (-13,4%).
Únicamente Mendoza (+5,5%), La Rioja (+19,8%), Chubut (+78,9%) y La Pampa (+6,8%) mantienen saldos positivos en el acumulado de los primeros tres trimestres del año.
El informe oficial del INV refleja así una coyuntura compleja para la vitivinicultura nacional: la pérdida de terreno de los vinos de mayor valor agregado (varietales y botellas) y el retroceso generalizado en diez provincias argentinas muestran el impacto del menor poder adquisitivo sobre un producto emblemático de la mesa y la cultura argentina.




