La incertidumbre política se consolida como uno de los principales factores de presión sobre los activos argentinos y ya impacta de lleno en el comportamiento de la City. Aunque todavía falta más de un año para las elecciones, en el mercado crece la preocupación por un eventual regreso del kirchnerismo, en un contexto marcado por el deterioro de la imagen pública de Javier Milei y el avance de distintas figuras opositoras.
Ese escenario empuja a los operadores a adoptar posturas más defensivas y a extremar la cautela en todos los segmentos locales. En el corto plazo, una parte del mercado opta por reducir posiciones en pesos y buscar refugio en instrumentos dolarizados o con cobertura en moneda dura, una señal de que la política volvió a condicionar las decisiones financieras.
El impacto más visible se observa en las acciones. El índice S&P Merval, que reúne a las principales empresas que operan en el mercado local, cayó 4,1% en dólares la semana pasada y quedó por debajo de u$s1.900. En lo que va de agosto, la baja supera el 10% y amplía la distancia respecto del récord nominal de u$s2.400 que había alcanzado a principios del año pasado.
La caída se produjo a contramano de Wall Street, que avanzó hacia nuevos máximos, aunque en línea con el mal desempeño del mercado brasileño. Incluso los buenos balances corporativos no alcanzaron para revertir el clima adverso: aunque fueron bien recibidos por los analistas, quedaron opacados por el arrastre regional y por la persistente inquietud política.
Aún restan publicarse los balances de los principales bancos locales, que podrían aportar alguna referencia adicional para el mercado en los próximos días. El cronograma incluye a Macro el miércoles 19 de agosto, a Galicia el miércoles 25 de agosto y a BBVA Argentina el jueves 27 de agosto.
La cautela también se trasladó a los bonos soberanos en dólares, donde el riesgo país subió desde 450 puntos hasta la zona de 490. Un mes atrás, el indicador había rozado los 400 puntos, por lo que el nivel actual lo ubica en máximos desde junio. La suba refleja una pérdida de confianza que vuelve a encarecer el financiamiento y limita la capacidad de recuperación de los activos argentinos.
En paralelo, el mercado cambiario mostró algo menos de tensión y el tipo de cambio mayorista se alejó levemente de la línea de $1.500. Esa descompresión respondió, en parte, a una menor intervención oficial, pero también a la baja del dólar a nivel global y a la fuerte desaceleración en las compras de divisas por parte del Banco Central.
En el inicio de la semana, con el mercado local cerrado por feriado, gran parte de las empresas argentinas que cotizan en Nueva York siguieron con la racha bajista, salvo las energéticas, favorecidas por el avance del precio internacional del petróleo. Las acciones de Vista recibieron además un impulso adicional por la compra del 1% de la compañía por parte del magnate Peter Thiel. También aparecieron apuestas por Banco Macro, de cara al balance que presentará esta semana.
Para el analista Gustavo Ber, los activos domésticos siguen desconectados del mayor apetito por el riesgo que domina en Wall Street. Según su lectura, el mercado espera nuevas señales para retomar posiciones en papeles argentinos después del “fuerte castigo” que llevó al Merval por debajo de u$s1.900.
Ber sostiene que el riesgo político continúa pesando por el deterioro en los índices de confianza en el Gobierno y por la incertidumbre sobre el desenlace de las negociaciones con aliados de otros partidos, clave para la aprobación de iniciativas oficialistas en el Congreso. En el plano económico, advierte que la atención se concentra cada vez más en la “micro”, especialmente en los sectores más rezagados, porque allí se terminan definiendo la actividad, el consumo y el humor social.




