El Senado rechazó el voto remoto y Fernández Sagasti quedó sin participar de la sesión
Por unanimidad, la Cámara alta envió el debate sobre la modalidad virtual a comisión. La decisión dejó sin voto a la legisladora mendocina y evitó una discusión reglamentaria en el recinto.
La discusión sobre la posibilidad de que la senadora de Unión por la Patria Anabel Fernández Sagasti participara de manera virtual en la sesión de este jueves se resolvió en pocos minutos y con un resultado que modificó el escenario político de la Cámara alta. El Senado aprobó por unanimidad enviar a la Comisión de Asuntos Constitucionales el debate sobre el voto remoto, por lo que la legisladora mendocina no pudo intervenir ni emitir su voto.
La decisión representó un triunfo político para la presidenta del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, quien se había manifestado en contra de habilitar la modalidad virtual y había cuestionado con dureza a la vicepresidenta Victoria Villarruel por autorizar inicialmente el pedido de Fernández Sagasti.
La senadora camporista había solicitado participar de manera remota porque cursa un embarazo de riesgo de 32 semanas y tiene prohibido viajar desde Mendoza por indicación médica. Villarruel había aceptado el pedido, aunque dejó la decisión final en manos del pleno del Senado mediante una autorización ad referéndum.
Sin embargo, antes de que comenzara el tratamiento de los proyectos, los presidentes de bloque alcanzaron un acuerdo para evitar una discusión reglamentaria en el recinto. Bullrich presentó una moción para que el tema pasara a la Comisión de Asuntos Constitucionales y la propuesta fue aprobada a mano alzada sin objeciones, incluso con el respaldo de Unión por la Patria.
La titular del bloque libertario fundamentó su postura en el artículo 227 del Reglamento del Senado, que establece que ninguna disposición reglamentaria puede modificarse sobre tablas y que cualquier cambio requiere un proyecto específico y una mayoría especial de dos tercios.
La misma resolución alcanzó al senador radical por Catamarca Flavio Fama, quien también había pedido participar de manera virtual mientras se recupera de una intervención quirúrgica.
Un debate que excede un caso particular
En Unión por la Patria entendieron que habilitar el voto remoto podía generar un precedente para futuras sesiones. Según evaluaron en la bancada que conduce José Mayans, la modalidad virtual podría utilizarse más adelante para justificar ausencias en votaciones sensibles o facilitar la obtención del quórum cuando un bloque tenga dificultades para reunir a todos sus integrantes de manera presencial.
Del lado del oficialismo, el argumento fue similar, aunque con otra conclusión: sostuvieron que el reglamento vigente no contempla el voto remoto fuera de las excepciones establecidas durante la pandemia y que modificar ese criterio requiere una reforma formal del reglamento.
La sesión fue conducida por el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, ya que Villarruel se encuentra a cargo del Poder Ejecutivo por el viaje del presidente Javier Milei a Ecuador y Colombia.
La interna entre Bullrich y Villarruel
La resolución también dejó expuesta una nueva diferencia entre Patricia Bullrich y Victoria Villarruel.
En los días previos, Bullrich había cuestionado públicamente la decisión de la vicepresidenta de habilitar el pedido de Fernández Sagasti. Incluso calificó esa autorización como un "mamarracho jurídico" y sostuvo que Villarruel estaba "militando para el kirchnerismo" al permitir que una senadora opositora pudiera participar de una votación considerada clave para el oficialismo.
Finalmente, la decisión del Senado evitó que el cuerpo debatiera el fondo de la cuestión y postergó la discusión para la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde deberá analizarse si corresponde modificar el reglamento para incorporar mecanismos de participación remota en futuras sesiones.
En los hechos, la resolución dejó sin voto a Fernández Sagasti y eliminó un sufragio que el oficialismo descontaba como contrario a su agenda legislativa, en una jornada en la que el Gobierno logró avanzar con el tratamiento de sus proyectos sin abrir un debate reglamentario que amenazaba con monopolizar la sesión.