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Historia internacional

El censo que cambio el origen de los dos apellidos en España y en el mundo

 El sistema del doble apellido se consolidó en España en el siglo XIX y se extendió por América Latina, pero es poco común en buena parte del mundo.

En 1857, un grupo de funcionarios españoles se hartó de no poder distinguir a miles de Fernández y Martínez, lo que decidieron en ese año a uno le obliga dos casillas, España se disponía hacer su primer censo moderno, intentaba contar a todo el país de forma sistemática, y ahí entre montañas de papeles apareció el problema. La burocracia española: "Después del final del período de conquistas, fue necesario gestionar territorios extensos y diferentes con una fuerte burocracia. Ante la imposibilidad de que las instituciones españolas se ocuparan de los asuntos, se crearon otras instituciones nuevas, esto demoraba en demasía las respuestas concretas que podían durar años y todo se centralizaba en el Rey y su Consejo de las Indias. Es la herencia de España, la burocracia institucional, que llevamos hasta hoy a veces en instituciones americanas en el presente".

Por otro lado, la población acuñaba un puñado de apellidos antes de eso, la identidad había sido un lio improvisado, un hombre podía llamarse por el oficio de su padre, por el pueblo de donde venía, por un apodo de niño, dos hermanos podían crecer con el apellido del padre y/o de la madre, y crecer con apellidos distintos sin que a nadie le parecería raro y el estado no llevaba un control real quien era hijo, así que la comisión encargada del censo tomo una decisión parecería puramente administrativa, cada persona llevaría desde allí el apellido del padre y el de la madre, en dos casillas separadas no fue un acto solmene o una ley grabada en piedra, fue una casilla en un formulario estadístico, una casilla más cambio la identidad de un país entero, lo curioso es que durante a generaciones a mucha gente le enseñaron que fue el Cardenal Cisneros quien impuso esto en 1501, más de tres siglos atrás.  Es uno de los mitos más repetidos de la historia española, ningún documento lo respalda, Esto empezó a extenderse en España entre la nobleza y entre las clases altas de Castilla como un símbolo de pertenencia a dos linajes de la nobleza.

La medida real nació en ese censo de 1857, se filtró al recién creado registro civil español en 1871, y no se convirtió en ley española en 1889, cuyo artículo 114 reconoció por fin el derecho de todo hijo de español, el llevar el apellido de su padre y madre. Ese problema burocrático español llevo a América Latina y hoy define a más de 20 países y sigue en aumento. 

Origen de los apellidos españoles 

Es muy común encontrar apellidos hispanos acabados en ‘ez’, ‘oz’ o ‘iz’, que significa "hijo de". Así, López es hijo de Lope, Martínez es hijo de Martín o Fernández es hijo de Fernando. Este procedimiento de crear apellidos patronímicos mediapor lnte un sufijo es similar al de muchas otras lenguas y es el caso de los apellidos Wilson, Friedrichsohn, McArthur, Denisovich y Sorensen.

Pero el origen de los apellidos no es exclusivo del nombre del padre, sino que también encontramos otros toponímicos, es decir, que vienen de una población o topónimos, como Valencia, Toledo, Villar, Catalán…Muchos tienen su origen también en el oficio familiar (Zapatero, Molinero o Molina, Herrero) o en las características físicas de los antepasados (Rubio, Moreno, Calvo…).

Por último, encontramos apellidos españolizados, adaptados del extranjero, como Maestre (Meester) o Bécquer (Becker). No obstante, Alfaro recuerda que un mismo apellido podría clasificarse dentro de varios de estos grupos.

Sistema de apellidos en otros países 

Después de España, la costumbre del doble apellido se fue incorporando a otros registros civiles de América Latina, donde también suele mantenerse la tradición hasta la actualidad. Pero fuera del ámbito hispano, los ciudadanos suelen tener un único apellido. Por ejemplo, en Portugal, el Código Civil establece que los hijos podrán usar los apellidos de sus dos padres o solo de uno, decisión que es de los padres. En el caso de no llegar a un acuerdo, será un juez el que determine cuáles serán los elegidos. Es habitual en este país que los apellidos se inscriban en orden inverso: primero el de la madre y después el del padre, que es el suele utilizarse.

En Italia, solía usarse solo el apellido del padre, pero la ley permite desde 2016 poner los dos. Algo parecido ocurre en Francia, donde desde 2005 los progenitores pueden elegir poner los dos apellidos, en el orden que quieran, o uno de ellos. Aun así, en el país galo, más del 80% de las veces resulta ser el paterno, con lo que ha surgido un movimiento, impulsado por el colectivo Porte Mon Nom (Lleva mi apellido) y el diputado Patrick Vignal para acabar con lo que llaman "patriarcado patronímico".

¿Y en Argentina qué ?

El Código Civil anterior  -aquel redactado por Vélez Sársfield, que estuvo en vigencia entre el 1.º de enero de 1871 y el 31 de julio de 2015-  le daba prioridad absoluta al apellido paterno.

Actualmente, en el Código Civil y Comercial de la Nación, vigente desde 2015, permite que los padres elijan cualquiera de los dos apellidos de sus hijos al momento de inscribir su nacimiento en el registro civil.

Con la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial de la Nación (Ley 26.994), se modificó la forma en que se determina el orden de los apellidos al momento de inscribir a un hijo o hija en el país.

La normativa establece que los padres pueden elegir libremente qué apellido irá primero, sin que exista una prioridad legal automática del apellido paterno. De este modo, es totalmente válido que el primer apellido sea el de la madre, algo que anteriormente no era habitual.

El artículo 64 del Código indica que esta decisión debe ser acordada entre ambos progenitores al momento de la inscripción.

Además, la ley permite:

  • Utilizar un solo apellido
  • Formar un apellido compuesto
  • Respetar siempre la voluntad familiar

Esta medida busca garantizar mayor igualdad, libertad y derechos en la identidad de las personas desde su nacimiento, marcando un cambio cultural y legal significativo en el país.

Viejas costumbres 

En tanto, en otros países la norma es clara: el padre es el que manda. Es el caso de Japón, donde se da por hecho que la mujer que se casa pierde sus apellidos y, por tanto, sus hijos pasarán a tener el de su padre. El apellido se antepone al nombre, algo que también se hace en China aunque allí las mujeres no pierden el suyo y son los padres los que deciden qué apellido llevará el hijo, que sólo será uno. Eso sí, como marca la tradición, el del padre es el que suele mandar.

En Reino Unido tampoco existe una ley y es de nuevo la tradición la que determinaba que el hijo normalmente lleve el apellido del padre.

En Estados Unidos la mujer pierde su apellido al casarse y, por tanto, los hijos heredan el de su padre. Aunque, eso sí, cada vez es mayor la tendencia por la cual la mujer recupera su apellido de soltera y lo antepone al del marido. Un buen ejemplo de ello es, aunque no se conozca mucho, el de la secretaria de Estado de ese país, Hillary Rodham Clinton.

Otros casos 

Pero en otros países las conjugaciones resuelven el problema. En Rusia, Bulgaria, Islandia o la República Checa lo que hacen es formar el apellido a partir del nombre del padre, al que le añaden un sufijo según sea niña o niño.

Por ejemplo, en el caso de la República Checa se añade –ova si es niño, y –cká si es niña, al nombre del padre y así queda formado el apellido.

Pero la cultura de los apellidos no es tan importante en todo el mundo. Prueba de ello es que en el Tíbet o Java no los llevan. Y también es curioso el caso de África, donde a los hijos se le pone el apellido que no es otro que el nombre del día que nacen.

En resumen; esto beneficia el detectar bien los apellidos en poder hacer, los aficionados de la genealogía, también la tradición de usar dos apellidos ayuda a identificar claramente las relaciones familiares en gran parte de habla hispana y del mundo.

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