La UEFA endurece su postura y evalúa no disputar torneos de la FIFA por el plan comercial de Infantino
Las 55 federaciones europeas expresaron un rechazo total a la propuesta de crear una nueva estructura comercial para las competencias de la FIFA. El organismo advirtió que, si el proyecto sigue adelante, sus selecciones no participarán en torneos bajo la órbita del ente rector.
La relación entre la UEFA y la FIFA sumó un nuevo episodio de tensión tras la advertencia lanzada contra el presidente Gianni Infantino. El organismo europeo planteó que podría retirar a sus selecciones de las competencias de la FIFA si avanza la reforma comercial impulsada por el dirigente suizo.
La iniciativa prevé la creación de FIFA Forward Enterprise, una sociedad destinada a administrar los negocios vinculados a torneos como el Mundial de selecciones, el Mundial de Clubes y otras competiciones bajo la órbita del ente rector. El punto que mayor rechazo generó en Europa es la posibilidad de que entre un 20% y un 30% de esa estructura quede en manos de inversores privados.
Si bien la FIFA sostiene que esos accionistas no tendrían capacidad de control y que las utilidades se reinvertirían en el desarrollo del fútbol, la UEFA consideró que la medida compromete el futuro del deporte. En un comunicado respaldado por sus 55 asociaciones miembro, el organismo presidido por Aleksander Ceferin expresó un rechazo "unánime e inequívoco" y afirmó que la Copa del Mundo no debe transformarse en un activo comercial para inversores.
La entidad europea también cuestionó el modo en que se elaboró el proyecto, al señalar que fue desarrollado sin consultas suficientes y presentado para una aprobación casi inmediata. Además, sostuvo que las federaciones nacionales quedaron ante una presión directa: aceptar la reforma o enfrentar consecuencias.
Según la posición fijada por la UEFA, una eventual participación privada podría desplazar criterios deportivos en decisiones sobre calendarios, formatos y competencias. Por eso, advirtió que si la propuesta no es retirada por completo y la FIFA no asegura que sus torneos seguirán bajo control exclusivamente deportivo, ninguna selección afiliada al organismo europeo disputará competencias organizadas por la entidad.
El conflicto abre un nuevo capítulo en la disputa entre las dos organizaciones más poderosas del fútbol mundial y deja planteado un escenario de fuerte impacto institucional. Un eventual boicot europeo afectaría de manera directa a las principales competiciones de la FIFA.