La Asociación Obrera Textil elevó el tono y responsabilizó a la FITA por la paritaria estancada
La conducción de la AOT declaró el estado de alerta y movilización en todo el país tras denunciar la falta de avances en la negociación salarial. El gremio también cuestionó la continuidad del convenio colectivo y acusó al sector empresario de frenar cualquier recomposición.
La Asociación Obrera Textil (AOT), encabezada por Hugo Benítez, resolvió declarar el estado de alerta y movilización en todo el país luego de atribuir a la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) el estancamiento de la discusión salarial y la falta de avances en la negociación convocada por la Secretaría de Trabajo.
Según planteó el gremio, la decisión se tomó tras el tratamiento del tema en el Plenario Nacional de Secretarios Generales con las delegaciones de Argentina. En ese marco, la organización advirtió que la preocupación no se limita a la paritaria, sino también a la continuidad del Convenio Colectivo de Trabajo Nº 500/07, cuya vigencia se extiende hasta el 31 de diciembre de este año.
La AOT sostuvo además que la convocatoria oficial no encontró una actitud constructiva por parte del sector empresario y afirmó que, incluso antes del vencimiento del último acuerdo salarial, las reuniones con la Cámara estuvieron marcadas por "propuestas de recomposición salarial mezquinas, ofertas de porcentajes de ajuste casi insultantes y una negativa sistemática a discutir salarios" que permitan recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores y garantizar la continuidad del convenio colectivo.
En la misma línea, el sindicato ratificó que la negociación quedó paralizada "por exclusiva culpa del sector empresario" y consideró que la FITA incumplió su función, al provocar "un perjuicio directo a los trabajadores textiles" tras frenar un nuevo acuerdo luego del vencimiento de la última paritaria, el 30 de junio pasado.
La conducción sindical también señaló que la estrategia empresaria "busca sostener salarios miserables" y justificarlos en un contexto económico y político que, según indicó, deterioró fuertemente el poder adquisitivo de los empleados del sector. Además, cuestionó la "precarización laboral y las amenazas de flexibilización" impulsadas por distintos sectores empresariales, a las que vinculó con un marco normativo que beneficia exclusivamente a las patronales y debilita derechos laborales y sindicales históricamente conquistados.
Por último, la AOT relacionó la situación con las "políticas laborales de la década de 1990" y advirtió que ese modelo "conduce a la pérdida de miles de puestos de trabajo y acelera el proceso de desindustrialización del país". También criticó el "silencio" del empresariado frente al deterioro del aparato productivo y aseguró que algunas cámaras privilegian las ventajas derivadas de la legislación vigente por encima de la defensa de la industria nacional y del empleo.