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La Copa de la Hispanidad

El olvidado duelo entre Argentina y España que marcó un antes y un después para la Selección

Aunque España se quedó con el trofeo, la revancha disputada en el Monumental en 1974 quedó en la historia por ser el debut de César Luis Menotti como entrenador de la Albiceleste, el inicio de una transformación que cambiaría para siempre el destino del fútbol argentino.

Cabezazo del argentino Roberto Rogel para igualar el partido que se jugó el 12 de octubre de 1974 en cancha de River.

Mucho antes de la Finalissima, que finalmente no se jugó, y la final de la Copa del Mundo que se disputará este domingo en Estados Unidos, Argentina y España protagonizaron un certamen que el paso del tiempo dejó casi en el olvido, pero que tuvo un enorme valor histórico para la Selección Argentina. Se trató de la Copa de la Hispanidad, un trofeo impulsado por las federaciones de ambos países luego de que ninguno lograra clasificarse al Mundial de México 1970.

Raúl D’Onofrio, en ese entonces interventor de la AFA, escribió en el programa oficial del partido entre argentinos y españoles: "El mundo entero, y más particularmente los países hispanoamericanos, conmemoran solemnemente la efeméride del descubrimiento de América".

"La Asociación del Fútbol Argentino, que concurre a este partido en ejercicio de la representación del fútbol de la Argentina, de esa Argentina que fue y se considera hija predilecta de la Madre Patria, expresa por mi intermedio su más profundo reconocimiento a la Real Federación Española de fútbol por la posibilidad que le ha brindado de contribuir a conmemorar, en un acto deportivo, la inmensa gloria que España ostenta con legítimo orgullo desde el 12 de octubre de 1492".

La primera edición se disputó el 11 de octubre de 1972 en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid. El partido no se jugó el 12 porque era jueves y en ese momentos los encuentros entre semana en el Viejo Continente se jugaban los miércoles.

Pese a la promoción realizada por la organización, el encuentro despertó poco interés entre los madrileños. La Federación Española repartió entradas gratuitas en colegios y cuarteles,  pero ni siquiera así logró llenar el estadio. En una noche fría y lluviosa, el Bernabéu mostró una escasa concurrencia e incluso el entonces jefe de Estado español, Francisco Franco, decidió no asistir.

Dentro del campo de juego, España se impuso por 1 a 0 gracias a un gol de Juan Manuel Asensi, tomando ventaja en una serie que prometía continuidad.

Aquel viaje argentino también estuvo marcado por un episodio político. Raúl D"Onofrio, interventor de la AFA y delegado personal del presidente de facto Alejandro Lanusse, manifestó su malestar luego de que Omar Sívori, entrenador del seleccionado, compartiera un almuerzo con Juan Domingo Perón, quien permanecía exiliado en Madrid.

El capitán español con la Copa de la Hispanidad.

El partido que cambió la historia

La revancha se disputó el 12 de octubre de 1974 en el estadio Monumental y estuvo rodeada de un importante despliegue ceremonial. Antes del encuentro hubo bailes tradicionales de Argentina y España, una exhibición aérea con paracaidistas y la presencia de una delegación de la FIFA encabezada por Joao Havelange.

El encuentro terminó 1 a 1. José Martínez "Pirri" adelantó a los españoles, mientras que Roberto Rogel estableció la igualdad para el conjunto argentino.

Sin embargo, el resultado quedó en un segundo plano. Ese partido significó el debut oficial de César Luis Menotti como director técnico de la Selección Argentina, un hecho que marcaría un antes y un después en la historia del fútbol nacional.

Más allá de los títulos mundiales que llegarían posteriormente, el gran legado de Menotti fue devolverle prestigio y sentido de pertenencia a la Selección. Desde el inicio de su ciclo, vestir la camiseta albiceleste pasó a convertirse en el máximo anhelo de cualquier futbolista argentino, consolidando una identidad que luego conduciría a la conquista del Mundial de 1978 y transformaría para siempre la relación entre el equipo nacional y sus jugadores.

La Copa de la Hispanidad quedó definitivamente en manos de España y nunca volvió a disputarse. El proyecto original contemplaba que el certamen se jugara periódicamente y que el trofeo fuera obtenido en propiedad por la selección que consiguiera tres victorias consecutivas o cinco alternadas, pero la iniciativa jamás prosperó.

Así, aquella copa olvidada pasó a la historia no por su continuidad ni por su repercusión, sino porque fue el escenario donde comenzó una de las etapas más trascendentales de la Selección Argentina, la que sentó las bases de una identidad futbolística que perdura hasta la actualidad.

El programa de la Copa de la Hispanidad que enfrentaría a España y Argentina.

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