La Asamblea Nacional aprobó la ley que habilita la ayuda para morir
La cámara baja francesa dio su aval a una norma destinada a pacientes con enfermedades graves e incurables, tras una votación que cerró una discusión iniciada hace más de tres años. El texto ahora queda a la espera de la revisión constitucional anunciada por el primer ministro Sébastien Lecornu.
La Asamblea Nacional de Francia aprobó el miércoles, por 291 votos a favor y 241 en contra, la primera ley sobre ayuda para morir, dirigida a pacientes con enfermedades graves e incurables. Con esta decisión, la cámara baja del Parlamento cerró la tramitación de una iniciativa impulsada por el presidente Emmanuel Macron hace más de tres años.
Macron sostuvo que la norma cumple el compromiso asumido en 2022 de abrir el debate sobre el final de la vida. En un mensaje difundido en la red social X, afirmó que el texto es resultado de "la escucha, el diálogo y el debate" y agradeció el trabajo de parlamentarios, sanitarios, asociaciones y ciudadanos que participaron en su elaboración, según reportó Euronews y supo la Agencia Noticias Argentinas.
La aprobación sitúa a Francia dentro del grupo reducido de países que reconocen este derecho, entre ellos Bélgica, Países Bajos, Suiza, Canadá y Uruguay. La discusión se dio en un contexto de envejecimiento de la población francesa y aumento de pacientes con enfermedades crónicas, factores que alimentaron el debate sobre la atención al final de la vida.
La ley establece que solo podrán solicitar la ayuda para morir los mayores de edad con nacionalidad francesa que padezcan una enfermedad grave e incurable, en fase avanzada o terminal, y cuyo sufrimiento físico o psicológico sea constante, no pueda aliviarse o resulte insoportable. Hasta ahora, la Ley Leonetti de 2005 prohibía la eutanasia activa, aunque permitía rechazar tratamientos considerados una "obstinación irrazonable".
El texto no utiliza las expresiones "suicidio asistido" ni "eutanasia". La elección de un léxico "consensuado" fue adoptada desde las más altas instancias del Estado para buscar un punto intermedio en un tema que divide, especialmente dentro de la comunidad médica. El diputado del MoDem Olivier Falorni, autor de la propuesta, había señalado en febrero que la palabra "eutanasia" "ha sido mancillada por la historia" por su uso durante el régimen nazi.
Según la propuesta, el paciente debe cumplir cinco criterios: ser mayor de edad; tener nacionalidad francesa o residir de manera estable y regular en Francia; padecer una "enfermedad grave e incurable", cualquiera sea su causa, que ponga en peligro la vida y se encuentre en fase avanzada; presentar un sufrimiento físico o psicológico vinculado a esa enfermedad, "ya sea refractario a los tratamientos o insoportable"; y ser "capaz de manifestar su voluntad de manera libre e informada".
El paciente dispone de un plazo de reflexión de al menos dos días para confirmar al médico que desea recibir un producto letal, mientras que el profesional deberá emitir una decisión motivada en un plazo de 15 días desde la solicitud. Los opositores al texto consideran que ese plazo es demasiado breve y advierten sobre una posible "banalización del acto" entre el cuerpo médico.
La norma incorpora además una cláusula de conciencia para los profesionales de la salud que se nieguen a participar en el procedimiento. En paralelo, el primer ministro Sébastien Lecornu anunció el martes 14 de julio que recurrirá al Consejo Constitucional para que la ley pueda aplicarse "en pleno respeto de los principios que garantiza nuestra Constitución y, en particular, de la dignidad humana".