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Mas raro que limón color naranja

Aunque parecen una rareza de la naturaleza, existen y ya tienen presencia en San Juan. En un fondo de Chimbas crecen ejemplares que producen limones de color naranja, un posible híbrido con menor acidez y características valoradas en la gastronomía gourmet.

Con el color de la naranja o la mandarina, estos son limones.

Lo que parece una expresión popular para describir algo insólito tiene un correlato en la realidad. En San Juan existen árboles que producen limones de color naranja, una rareza botánica que despierta curiosidad entre productores, aficionados a la horticultura y especialistas en gastronomía.

Según pudo saber este medio, en un fondo de una vivienda del departamento Chimbas crecen algunos de estos ejemplares. Sus propietarios, que prefirieron mantener el anonimato, aseguran que desconocen el origen de las plantas. La principal hipótesis es que se trate de un cruzamiento natural o de un híbrido que, por distintas circunstancias, terminó llegando a la provincia.

A simple vista, el fruto llama la atención por su intenso color anaranjado, muy diferente al amarillo característico del limón tradicional. Sin embargo, las diferencias no terminan allí. De acuerdo con quienes cultivan estos árboles, los frutos presentan una acidez más suave, un aroma particular y una mayor resistencia a plagas como la mosca de los frutos, una de las principales amenazas para la producción citrícola.

Aunque en San Juan son apenas una curiosidad, este tipo de cítricos tiene un reconocimiento en la cocina gourmet. Su sabor más equilibrado y menos agresivo permite utilizarlo en preparaciones dulces y saladas, aportando un perfil aromático distinto al del limón convencional.

El antecedente del limón Meyer

Productos de similar tamaño, con un sabor diferencial

La existencia de limones anaranjados no es un fenómeno completamente desconocido en el mundo. Uno de los casos más famosos es el del limón Meyer, una variedad considerada por los especialistas como el resultado de un cruce natural entre un limón y una mandarina o una naranja dulce, originado en China hace cientos, e incluso miles, de años.

A diferencia del limón común, el Meyer es más redondo, posee una cáscara de tonalidad amarillo-anaranjada, contiene mayor cantidad de jugo y presenta un sabor más dulce, con una acidez moderada. Estas características lo convirtieron en un ingrediente muy valorado por cocineros y pasteleros de todo el mundo.

La variedad fue introducida en Estados Unidos en 1908 por el explorador agrícola Frank Nicholas Meyer, empleado del Departamento de Agricultura de ese país, quien recolectó ejemplares durante una expedición a China. Aunque lleva su apellido, se estima que este híbrido ya existía desde hacía miles de años en territorio asiático.

Durante décadas fue cultivado como árbol ornamental en macetas, pero alcanzó gran popularidad en la gastronomía estadounidense a partir de la década de 1970, cuando chefs como Alice Waters comenzaron a utilizarlo en el reconocido restaurante Chez Panisse, considerado uno de los referentes de la cocina californiana. Más tarde, la difusión de recetas por parte de Martha Stewart terminó de instalar al limón Meyer como un producto gourmet.

Una curiosidad que despierta interés
Por el momento no existen registros de una producción comercial de estos limones en San Juan, aunque aseguraron que los limones anaranjados chimberos no son los únicos

Mientras continúa la incógnita sobre el origen de estos árboles, los llamativos limones color naranja siguen despertando la atención de quienes los descubren. Una rareza que confirma que, a veces, la naturaleza supera a los dichos populares.

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