Murió Sheila, la niña sanjuanina de 6 años que luchaba por su vida en el Hospital Rawson
La pequeña permanecía internada en estado crítico por una grave infección. Su historia conmovió a toda la provincia, que acompañó con cadenas de oración su evolución.
La provincia de San Juan quedó conmocionada tras confirmarse el fallecimiento de Sheila Lourdes Oro Fernández, la niña de 6 años que luchaba por su vida en el Hospital Guillermo Rawson luego de haber desarrollado una severa infección que evolucionó de manera fulminante.
La confirmación fue realizada por familiares de la menor, quienes en los últimos días habían impulsado una intensa campaña de difusión y una cadena de oración que trascendió las fronteras de la provincia y generó una gran muestra de solidaridad en redes sociales.
La pequeña había sido internada luego de presentar un cuadro que comenzó con fiebre y fuertes dolores corporales. Con el paso de las horas, los médicos advirtieron un rápido deterioro de su estado de salud, acompañado por lesiones violáceas en distintas partes del cuerpo y una infección que comprometió tejidos del rostro y la región rectal. A pesar de los estudios realizados, no había podido determinarse con precisión el origen del virus.
Frente a la gravedad del cuadro, el equipo médico debió intervenirla quirúrgicamente en varias oportunidades. Sheila permanecía internada en la Unidad de Terapia Intensiva, en coma inducido y bajo un tratamiento de alta complejidad destinado a contener el avance de la infección y sostener sus funciones vitales.
Mientras la niña permanecía hospitalizada, su historia movilizó a cientos de personas. Familiares, amigos y vecinos organizaron cadenas de oración con la esperanza de una recuperación. Entre los mensajes que más conmovieron a la comunidad estuvo el de su tía Ximena Fernández, quien seguía la evolución desde Colombia y había pedido el acompañamiento de la sociedad para sostener la esperanza de la familia.
El caso también despertó una profunda sensibilidad cuando se conoció que, antes de ser trasladada de urgencia al hospital, Sheila le había dicho a su padre que quería regresar a su casa porque extrañaba a su capibara de peluche, un objeto al que estaba especialmente unida y que había quedado atrás durante la emergencia.
A ese difícil escenario sanitario se sumaba una compleja realidad familiar. Los padres de la niña atravesaban una situación de desempleo, debían sostener además a otra hija de cuatro años y otros integrantes del grupo familiar también enfrentaban problemas de salud.
Pese al esfuerzo desplegado por los profesionales del Hospital Rawson y al permanente acompañamiento de la comunidad, la pequeña no logró superar la enfermedad. Su fallecimiento provocó un profundo impacto entre quienes siguieron de cerca su evolución y mantiene de luto a familiares, allegados y a buena parte de la sociedad sanjuanina, que había acompañado con esperanza cada parte médico.