Especialistas destacan diez alimentos vinculados con mejor memoria y función cognitiva
Profesionales de Mayo Clinic, Harvard e INECO señalan que una dieta con antioxidantes, omega-3, fibra y grasas saludables puede favorecer la salud cerebral. También advierten sobre el impacto negativo de las grasas saturadas, trans y el colesterol en el deterioro cognitivo.
La alimentación tiene una incidencia directa en la salud del cerebro. Distintos estudios asocian una dieta rica en antioxidantes, ácidos grasos omega-3, fibra, vitaminas y grasas monoinsaturadas con una mejor memoria, mayor agudeza mental y un menor riesgo de deterioro cognitivo.
Especialistas de Mayo Clinic, la Universidad de Harvard e INECO coinciden en que incorporar ciertos alimentos puede ayudar a proteger las funciones cerebrales y acompañar un envejecimiento más saludable. La nutricionista Lizzie Bertrand, de Mayo Clinic, sostiene que las grasas saludables y los vegetales ricos en fitonutrientes influyen de manera positiva en la memoria, mientras que reemplazar grasas saturadas y trans por grasas monoinsaturadas y alimentos de origen vegetal se asocia con un menor riesgo de deterioro cognitivo.
En la misma línea, la psiquiatra nutricional Uma Naidoo, de Harvard, afirma que una alimentación adecuada puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades neurológicas, además de favorecer la salud mental y la capacidad de concentración. Por su parte, Sol Vilaró, de INECO, advierte que las dietas con alto contenido de grasas saturadas, grasas trans y colesterol elevan el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
Entre los alimentos más recomendados para cuidar el cerebro figuran los frutos rojos, especialmente los arándanos, por sus antioxidantes, antocianinas y flavonoides; las uvas, por sus polifenoles y resveratrol; y la sandía, por su aporte de licopeno y agua, útil para evitar la deshidratación y la fatiga mental. También se destacan la palta, las remolachas y las hortalizas de hoja verde, por sus grasas monoinsaturadas, nitratos, vitamina C, folato y antioxidantes.
La lista se completa con cereales integrales y legumbres, como la avena, los garbanzos y las batatas, que aportan energía sostenida, fibra y vitaminas del complejo B; pescados grasos y mariscos, entre ellos el salmón, las sardinas y la trucha, por su contenido de omega-3 y vitamina B12; aceite de oliva extra virgen; y cacao o chocolate con alto porcentaje de cacao, ricos en flavonoides. Los especialistas señalan que una alimentación equilibrada, sumada a hábitos saludables, puede ser una herramienta relevante para preservar la salud cerebral con el paso del tiempo.