Venezuela sigue bajo presión tras los sismos y aumentan las alertas por hambre y sanidad
A seis días de los terremotos, la situación humanitaria en varios estados venezolanos continúa deteriorándose con miles de personas sin vivienda ni servicios básicos. Organismos internacionales advierten por la escasez de alimentos, las tensiones en la distribución de ayuda y el riesgo de brotes de enfermedades.
A seis días de los terremotos que afectaron a distintos estados de Venezuela, la emergencia humanitaria se mantiene en expansión. En La Guaira, la zona más golpeada, miles de personas siguen sin vivienda mientras persisten los reclamos por la falta de alimentos, la interrupción de servicios esenciales y las dificultades para recibir asistencia.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) señaló este martes que la escasez de comida es generalizada y que las restricciones en la ayuda están elevando las tensiones entre los damnificados. En Catia La Mar, uno de los puntos más afectados, los testimonios reflejan la magnitud del desastre. "Estamos durmiendo en el piso", relató Jenny Tortoza a la agencia AFP, en una ciudad donde centenares de edificios quedaron destruidos y la posibilidad de hallar sobrevivientes disminuye con el paso de las horas.
Según estimaciones de la ONU, alrededor de 50.000 personas permanecen desaparecidas. Por su parte, la NASA calcula que unos 58.000 edificios resultaron dañados o destruidos por los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 registrados el pasado 24 de junio, entre los más intensos de la historia de Latinoamérica.
La distribución de la ayuda también genera inquietud entre los afectados. ACNUR advirtió que el acceso limitado a los recursos está provocando conflictos en distintos puntos de la zona de desastre. Daniela Armas, de 18 años, quien sufrió una lesión en un pie, describió escenas de enfrentamientos durante el reparto de alimentos y expresó su temor a volver al edificio donde vivía por las grietas que dejó el terremoto.
En la misma línea, Yohana Álvarez, vendedora ambulante de 45 años, cuestionó la organización de la entrega de provisiones y sostuvo que, con el correr de los días, los damnificados terminaban recibiendo solo los restos de la ayuda luego de que los militares retiraran primero lo que necesitaban.
A la crisis alimentaria se suma la preocupación sanitaria. El portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Christian Lindmeier, advirtió que los servicios médicos trabajan bajo una presión extrema y alertó sobre la posibilidad de enfermedades prevenibles mediante vacunación, como el sarampión, la difteria y la tos ferina.
Mientras tanto, continúan las tareas de asistencia con participación de voluntarios. Entre ellos se encuentra la médica Diorjailis Escalona, de 23 años, quien afirmó sentirse afectada por la tragedia, aunque destacó la importancia del apoyo internacional en medicamentos, alimentos y equipos de rescate.
Para agilizar el ingreso de ayuda humanitaria, los Marines de Estados Unidos reactivaron el lunes el puerto de La Guaira, que había quedado fuera de funcionamiento junto con el principal aeropuerto del país tras los terremotos. En ese puerto también fue instalada una morgue provisoria, mientras el gobierno venezolano militarizó el acceso a la zona afectada e implementó un sistema de permisos para ingresar al área del desastre.
Actualmente, 27 países participan en las tareas de búsqueda y rescate con cerca de 40 equipos especializados. El coordinador de Naciones Unidas en Venezuela, Gianluca Rampolla, informó que más de 2.000 rescatistas y alrededor de 160 perros siguen trabajando entre los escombros. Además, la ONU anunció el envío de 10.000 bolsas mortuorias, aunque expresó su expectativa de que la cifra final de víctimas sea menor.
La llamada ventana crítica de 72 horas para encontrar personas con vida concluyó el pasado sábado. De acuerdo con las estimaciones del organismo internacional, los terremotos dejaron unos siete millones de damnificados y provocaron pérdidas materiales por aproximadamente 6.700 millones de dólares, equivalentes al 6% del Producto Bruto Interno de Venezuela.