Julio ofrece desde Argentina varias citas para mirar el cielo nocturno
El mes reúne la Luna nueva, encuentros visibles entre la Luna y distintos planetas, dos lluvias de meteoros y la tradicional Luna del Ciervo. También habrá noches favorables para observar la Vía Láctea desde sitios con baja contaminación lumínica.
El invierno suele dejar condiciones favorables para la observación astronómica. La menor humedad, las temperaturas bajas y la duración de las noches hacen de julio un período especialmente propicio para seguir distintos fenómenos desde Argentina.
Entre los eventos previstos figuran acercamientos de la Luna con planetas brillantes, la tradicional Luna del Ciervo, dos lluvias de meteoros y noches adecuadas para contemplar la Vía Láctea desde lugares alejados de la contaminación lumínica.
La Luna nueva del 14 de julio marcará uno de los momentos más esperados. Al no reflejar luz hacia la Tierra, las noches cercanas a esa fecha ofrecerán mejores condiciones para observar nebulosas, cúmulos estelares y la Vía Láctea, una instancia valorada por quienes realizan astrofotografía o turismo astronómico.
El 9 de julio, Venus aparecerá muy cerca de Régulo, la estrella más brillante de la constelación de Leo. La conjunción podrá verse poco después del atardecer y sin necesidad de instrumentos. Dos días después, el 11 de julio, un fino creciente lunar se ubicará junto a Marte y el cúmulo estelar de Las Pléyades.
El 17 de julio, Venus volverá a compartir escena con la Luna. Luego, el 22 de julio, se ubicará entre Régulo y Denébola, mientras que Marte aparecerá alineado con Aldebarán y Elnath, dos estrellas destacadas de Tauro.
El 29 de julio llegará la Luna del Ciervo, nombre tradicional de la Luna llena de ese mes. La denominación proviene de antiguas tradiciones de pueblos originarios de Norteamérica, que asociaban esta etapa del año con el crecimiento de las nuevas astas de los ciervos machos.
La madrugada del 30 al 31 de julio tendrá el pico de actividad de las Delta Acuáridas del Sur y las Alfa Capricórnidas. Las primeras pueden alcanzar unas 25 estrellas fugaces por hora en condiciones ideales, mientras que las segundas se distinguen por bólidos especialmente brillantes.
Además, Venus será uno de los objetos más luminosos al atardecer, Marte seguirá visible antes del amanecer y Saturno podrá observarse durante la segunda mitad de la noche. En cambio, Júpiter y Mercurio permanecerán muy cerca del Sol y resultarán difíciles de ver durante el mes.
Para observar mejor estos fenómenos, los especialistas recomiendan buscar sitios alejados de la contaminación lumínica, revisar el pronóstico meteorológico y esperar algunos minutos para que la vista se adapte a la oscuridad. En varios casos, el uso de binoculares puede ayudar a distinguir con más claridad algunos cúmulos estelares.