Marcelo Moreno asumió al frente del INPRES en plena transformación del organismo
El especialista que dirigía el Laboratorio Sismológico quedó al frente del Instituto Nacional de Prevención Sísmica tras la salida de Rodolfo García. La designación se produce luego de la integración del organismo sanjuanino al SEGEMAR, en el marco de la reforma impulsada por el Gobierno nacional.
El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) inició una nueva etapa institucional con la designación de Marcelo Moreno como máxima autoridad del organismo. El profesional, que hasta ahora estaba al frente del Laboratorio Sismológico, pasó a conducir la institución luego de la desvinculación de Rodolfo García, cuyo contrato no fue renovado por la administración nacional.
Aunque su nombre ya figuraba desde hace algunos meses en el esquema organizativo del Estado, la confirmación de Moreno como director comenzó a trascender recientemente. Su cargo aparece dentro de la estructura del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), dependencia bajo cuya órbita quedó el histórico instituto con sede en San Juan.
El nombramiento se produce como consecuencia de la reorganización administrativa impulsada por el Gobierno del presidente Javier Milei. A través del Decreto 396/2025, publicado en el Boletín Oficial, se resolvió integrar el INPRES al SEGEMAR con el argumento de concentrar en un mismo organismo las tareas vinculadas con las geociencias y la evaluación de amenazas naturales.
Con esa decisión, el instituto dejó de funcionar como un organismo independiente y pasó a constituirse como una dirección dentro de la Dirección Nacional de Geoamenazas del SEGEMAR, modificando tanto su estructura administrativa como su esquema de conducción.
La salida de García coincidió con un período de fuertes dificultades para el funcionamiento del organismo. Durante los últimos meses, el exdirector había advertido sobre las consecuencias de la reducción presupuestaria, señalando que las limitaciones económicas complicaban el mantenimiento de la red de estaciones sismológicas y ralentizaban la elaboración de los reportes técnicos sobre los movimientos telúricos registrados en el país.
A esa situación se sumó una marcada disminución de la planta de personal. El instituto pasó de contar con cerca de medio centenar de especialistas a poco más de una veintena de trabajadores, producto principalmente de jubilaciones que no fueron cubiertas. Según había manifestado García, la imposibilidad de incorporar nuevos profesionales también respondía a la escasa competitividad salarial del organismo.
En un intento por revertir esa situación, la gestión saliente buscó fortalecer los vínculos con la Universidad Nacional de San Juan para sumar pasantes y formar nuevos recursos humanos. Sin embargo, esas iniciativas no alcanzaron para compensar la pérdida de personal especializado.
Más allá de la modificación en su estructura institucional, el organismo continuará desarrollando tareas consideradas esenciales para la seguridad del país. Entre ellas se encuentran el monitoreo permanente de la actividad sísmica, la elaboración de normas de construcción antisísmica, la actualización de mapas de zonificación y la realización de investigaciones orientadas a mejorar la prevención frente a terremotos.
Con la llegada de Marcelo Moreno a la conducción, el organismo científico afronta un nuevo escenario, marcado por cambios administrativos, desafíos presupuestarios y la necesidad de sostener una actividad clave para una provincia como San Juan, ubicada en una de las regiones de mayor actividad sísmica de la Argentina.