En un escenario único de la Cuesta de Huaco, alumnos de la Escuela Agrotécnica renovaron su promesa de lealtad a la Bandera
Diez estudiantes de la Escuela Agrotécnica Huaco renovaron su promesa de lealtad a la Bandera en el Mirador de la Cuesta de Huaco, en un acto que combinó historia, identidad y participación comunitaria. La inédita propuesta reunió a vecinos, instituciones y familias, y busca convertirse en una tradición para las futuras promociones.
La imponente geografía del Mirador de la Cuesta de Huaco se convirtió en el escenario de una ceremonia inédita que quedará grabada en la memoria de una comunidad educativa y de todo un pueblo. Diez alumnos de sexto año de la Escuela Agrotécnica Huaco renovaron su promesa de lealtad a la Bandera Argentina en un acto cargado de simbolismo, emoción e identidad cultural que reunió a familias, docentes, instituciones y vecinos de la localidad jachallera.
La iniciativa surgió de la profesora de Lengua y Literatura Gabriela Manrique, quien propuso realizar una ceremonia diferente a las tradicionales, con el objetivo de fortalecer el sentido de pertenencia de los estudiantes, visibilizar la realidad de una escuela del interior profundo de Argentina y poner en valor el patrimonio histórico y cultural de Huaco.
"Queríamos que los chicos fueran los verdaderos protagonistas y que tuvieran un recuerdo distinto de este momento tan importante de sus vidas", explicó la docente en diálogo con Zonda Diario.
La propuesta nació hace aproximadamente un mes, cuando los alumnos fueron invitados a participar del acto central realizado en la plaza departamental. Sin embargo, por cuestiones vinculadas a la distancia y a la falta de transporte escolar en aquel momento, los padres decidieron que los jóvenes no asistirían a esa actividad.
Lejos de resignar la celebración, la comunidad educativa comenzó a pensar una alternativa que permitiera realizar la promesa en un espacio representativo de la identidad huaqueña.
"Nos parecía importante hacerlo fuera de un edificio escolar. Queríamos darle más identidad a la localidad, aprovechar todo el acervo cultural que tienen los chicos y dar visibilidad a una escuela del interior que muchas veces no aparece en los medios ni en los grandes eventos", señaló Manrique.
Mucho más que un acto escolar
La ceremonia fue concebida como una experiencia educativa integral. Antes del evento, los estudiantes participaron de talleres de historia en los que analizaron el significado de la Bandera Nacional, el contexto histórico de las luchas por la independencia y el papel de los principales protagonistas de aquellas gestas.
"Trabajamos para que entendieran por qué iban a renovar esa promesa. No queríamos que fuera una obligación más dentro de sexto año. Queríamos que reflexionaran sobre qué representa la bandera, qué significa para ellos y por qué vale la pena reafirmar ese compromiso", explicó la docente.
Ese proceso pedagógico tuvo su punto culminante en una puesta en escena que sorprendió a los presentes.
El acto incluyó una recreación histórica protagonizada por docentes caracterizados como figuras fundamentales de la independencia argentina. Aparecieron representaciones del General José de San Martín, Manuel Belgrano, Juana Azurduy, Remedios del Valle y Martina Chapanay, entre otros personajes vinculados a la historia nacional y regional.
La escenificación comenzó en la propia cuesta, desde donde descendieron los personajes históricos acompañados por agrupaciones gauchas locales, generando una imagen impactante en medio del paisaje natural de Huaco.
"Fue algo muy emocionante. Cada profesor asumió un personaje y se realizó un despliegue por toda la cuesta. Ver bajar a San Martín, Belgrano y las mujeres que hicieron historia junto a las tropas gauchas fue algo que le dio una dimensión especial al acto", relató Manrique.
Un pueblo entero detrás de los estudiantes
Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue la amplia participación comunitaria.
La organización logró involucrar no solamente a las familias de los alumnos, sino también a instituciones culturales, agrupaciones tradicionalistas, vecinos y referentes locales que se sumaron voluntariamente para colaborar.
Participaron integrantes del Ballet de Huaco, agrupaciones gauchas, el Club Atlético Huaco, familias completas y numerosos vecinos que ofrecieron su ayuda durante las semanas previas.
"Hubo personas que se acercaban y nos decían simplemente: "Profe, queremos ayudar". Eso fue muy movilizador porque demostró que el proyecto trascendió a la escuela y pasó a ser algo de toda la comunidad", destacó la docente.
La emoción también se reflejó en los padres y familiares de los estudiantes.
"Ver a las familias emocionadas y a los chicos sintiendo que eran protagonistas de algo histórico fue impresionante. Muchos nos decían que nunca habían vivido una promesa de lealtad a la Bandera de esta manera", recordó.
Una construcción colectiva
La concreción de la ceremonia requirió numerosas gestiones y el acompañamiento de múltiples instituciones.
Manrique destacó especialmente el respaldo de sus colegas docentes, quienes acompañaron desde el primer momento la propuesta y trabajaron en la planificación pedagógica y logística.
Entre ellos mencionó a Vilma Robledo, Alejandra Cortés, Daniela Brizuela, Tania Paredes, Héctor Sánchez, Alfonso Páez y Matías Yunes, este último responsable de gran parte del registro fotográfico del evento.
Un reconocimiento especial recibió el concejal y docente Héctor Sánchez, a quien Manrique definió como uno de los primeros en apoyar la iniciativa.
"Fue quien me dijo desde el principio: "Dale, Gaby, yo te acompaño". A partir de ahí comenzamos a trabajar en toda la logística necesaria", recordó.
El proyecto también contó con el respaldo de la Municipalidad de Jáchal, encabezada por el intendente Matías Espejo, que colaboró una vez conocida la propuesta.
A ello se sumó el apoyo de Minas Argentinas, que contribuyó con el servicio de catering para los asistentes, además del acompañamiento del Ministerio de Educación de San Juan, cuyos funcionarios facilitaron rápidamente la tramitación de permisos y seguros necesarios para la actividad.
Participaron además el director de área Rodolfo Navas y los supervisores Iván Jácome y Cirle del Castillo.
"Sentimos el apoyo desde el primer momento. Fue una suma de voluntades que hizo posible que todo saliera de la mejor manera", destacó la profesora.
Un hecho que ya forma parte de la historia de Huaco
La repercusión alcanzada por la ceremonia fue tal que la iniciativa recibió la Declaración de Interés Departamental Educativo y Cultural, un reconocimiento que abre la puerta para que la experiencia tenga continuidad en los próximos años.
Según adelantó Manrique, la intención es repetir la actividad y convertirla en una tradición de la comunidad educativa.
"Sí, queremos volver a hacerlo. La idea es que esto continúe y que cada promoción tenga la oportunidad de vivir una experiencia similar", afirmó.
Nuevos proyectos para fortalecer la identidad local
El entusiasmo generado por la ceremonia impulsó además nuevos proyectos educativos vinculados con la historia y la cultura regional.
Entre ellos figura la recuperación y resignificación del tradicional Fogón de los Arrieros, la escenificación del poema de Buenaventura Luna que se buscará recrear con los estudiantes como protagonistas principales.
La iniciativa se desarrollará en conjunto con instituciones como el Centro Cultural Jáchal La Montaña y formará parte de un taller de historia regional que ya comenzó a implementarse en la escuela.
"Queremos que los chicos conozcan profundamente la historia de su pueblo, que se apropien de ella y que la transmitan. La escuela tiene que ser mucho más que un lugar donde se acumulan conocimientos; tiene que ser también un espacio de identidad, pertenencia y transformación", sostuvo Manrique.
Mientras las imágenes de la ceremonia continúan recorriendo las redes sociales y los medios de comunicación, en Huaco todavía resuena la emoción de una jornada que logró unir educación, historia, cultura y comunidad en un mismo escenario.
Para los diez estudiantes que renovaron su promesa de lealtad a la Bandera, el acto quedará seguramente como uno de los recuerdos más significativos de su paso por la escuela. Para Huaco, en cambio, significó mucho más: la confirmación de que cuando una comunidad trabaja unida, es capaz de transformar una ceremonia escolar en un acontecimiento histórico.