Reservas, crédito y riesgo país: las claves que definirán el rumbo económico del segundo semestre
El IERAL analiza el panorama económico para la segunda mitad del año, destacando la necesidad de transformar la acumulación de reservas en una expansión genuina del crédito privado. Con la mejora en la calificación crediticia y el impulso del RIGI, el país busca superar el freno en el consumo y reducir un riesgo país que aún condiciona la estabilidad macroeconómica.
Tras el cierre de la primera mitad del año, la economía argentina se encuentra en un punto de inflexión. Según el último informe del IERAL, elaborado por Jorge Vasconcelos, el segundo semestre se presenta como una etapa clave para consolidar tendencias positivas, como la acumulación de reservas en el Banco Central y la desaceleración de la inflación, mientras se intentan revertir factores críticos como el elevado riesgo país y el estancamiento del consumo y el empleo.
La mejora en la calificación crediticia: un respiro financiero
Uno de los puntos más relevantes para este nuevo período es la reciente mejora en la calificación crediticia dispuesta por agencias como Fitch y S&P, que han elevado la nota argentina a "B-". Esta nueva ponderación permite al país proyectar emisiones de deuda en el mercado internacional con rendimientos cercanos al 8,0% anual, una cifra que facilitaría el "roll over" de los vencimientos externos sin erosionar las reservas del Banco Central.
Para los próximos meses, se espera que el gobierno cierre acuerdos de crédito con bancos privados respaldados por garantías del Banco Mundial, el BID y la CAF por un monto cercano a los 4.000 millones de dólares. Esta maniobra financiera busca cubrir los vencimientos de julio de forma externa, permitiendo que las reservas netas crezcan a un ritmo similar al de las compras de divisas en el mercado.
La acumulación de reservas y el "objetivo 50 millones"
El IERAL subraya que, para mantener la estabilidad macroeconómica, el Banco Central debería sostener un promedio de compras diarias no inferior a los 50 millones de dólares durante el segundo semestre. De cumplirse este objetivo hipotético, se podrían sumar unos 6.600 millones de dólares en la segunda mitad del año, lo que permitiría sobrecumplir la meta de acumulación de reservas netas de 8.000 millones para el cierre de 2026.
Un cambio fundamental respecto al primer semestre será el destino de los pesos emitidos por estas compras. Mientras que en la primera parte del año la mayor parte de la emisión fue esterilizada para contener la inflación, el desafío ahora es que esos pesos permanezcan en circulación para alimentar la expansión del crédito privado, una "variable olvidada" hasta el momento.
Inflación en descenso y el despertar del crédito
La inflación ha mostrado una clara tendencia a la baja, pasando de un pico del 3,4% en marzo a un 1,9% de inflación núcleo en mayo. Lo notable de este proceso es que se ha logrado manteniendo tasas de interés de corto plazo entre el 20% y el 25% anual, sin necesidad de subas agresivas.
Sin embargo, el sistema financiero todavía enfrenta obstáculos estructurales. Los encajes bancarios en Argentina alcanzan el 45%, una cifra desproporcionada comparada con el 5% o 6% de países como Chile o Perú. Además, el 20% de los activos bancarios sigue aplicado a instrumentos gubernamentales, lo que encarece el crédito para las empresas y familias.
Inversiones y el motor del RIGI
El sector de recursos naturales se perfila como el gran motor de la economía. El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) ya cuenta con 30.000 millones de dólares en proyectos aprobados y otros 64.600 millones en proceso de evaluación. Sectores como los hidrocarburos (con inversiones proyectadas de 98.059 millones de dólares en total) y el cobre (31.574 millones) lideran esta dinámica. Particularmente en petróleo y gas, se estima un crecimiento del 20% interanual en las inversiones para 2026.
Una industria con realidades heterogéneas
No todos los sectores avanzan a la misma velocidad. El IERAL distingue entre sectores con alta capacidad de adaptación y otros que requieren una profunda reconversión. Entre los "ganadores" desde abril de 2024 se encuentran los productos químicos (+17,0%), minerales no metálicos (+20,4%) y alimentos (+5,6%). En la vereda opuesta, sectores como maquinaria y equipo, textiles y automotores registran caídas de entre el 5% y el 10%.
Desafíos pendientes: impuestos y reformas
Finalmente, el informe advierte sobre la necesidad de abordar los impuestos distorsivos y la sostenibilidad del anclaje fiscal. Existe un debate abierto sobre la creación de un "Súper RIGI" para sectores tecnológicos como la Inteligencia Artificial, con alícuotas del 15% en Ganancias, aunque algunos analistas sugieren que sería más lógico expandir el RIGI original para evitar mayores costos fiscales y fragmentación en los regímenes de promoción.