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Política económica

"Si bajan impuestos es porque antes bajaron el gasto", afirmó Ruiz Botella

El economista sanjuanino interpretó los anuncios presidenciales como parte de una estrategia de reducción gradual de tributos considerados distorsivos.

La decisión del presidente Javier Milei de reducir las retenciones al trigo y la cebada, además de anticipar una baja gradual para la soja y futuros alivios tributarios para sectores industriales, abrió un nuevo debate sobre el rumbo económico y sus posibles efectos en la producción, las exportaciones y el consumo interno.

Durante el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el mandatario confirmó que desde junio las retenciones para el trigo y la cebada pasarán del 7,5% al 5,5%. Además, adelantó que a partir de enero de 2027 podría comenzar una reducción gradual de los derechos de exportación para la soja, mientras que también anunció futuros beneficios para la industria automotriz, la petroquímica y la fabricación de maquinaria.

En diálogo con Zonda Diario, el economista sanjuanino Gustavo Ruiz Botella consideró que las medidas representan "una señal positiva" y sostuvo que responden a una lógica económica vinculada directamente con la reducción del gasto público y la eliminación progresiva de impuestos considerados distorsivos.

"Básicamente, para poder bajar impuestos primero tenés que bajar el gasto. Si está bajando impuestos es porque ya logró bajar el gasto con el cual cubría esos impuestos", explicó.

Ruiz Botella planteó que el superávit fiscal exhibido por el Gobierno tiene una lectura particular desde la teoría económica.

"Siempre se dijo que si un Estado tiene superávit es porque está cobrando impuestos de más. El Estado no es una empresa que necesita ganar plata; cobra impuestos para brindar servicios. Entonces, cuando aparece un excedente, superadas las obligaciones y reservas necesarias, eso significa que existen impuestos que pueden comenzar a reducirse", señaló.

Según el economista, el Gobierno nacional avanza primero sobre gravámenes que presentan menor complejidad política y administrativa para ser modificados.

"Obviamente se empieza por los impuestos más distorsivos y por aquellos que no son coparticipables", indicó.

En ese sentido, explicó que los tributos compartidos con las provincias —como IVA o Ganancias— presentan mayores obstáculos porque cualquier reducción impacta de manera directa en las cuentas provinciales.

"Si bajás un impuesto coparticipable, inmediatamente los gobernadores plantean que también tendrán menos ingresos y que deberían reducir su gasto. Además, muchos de esos cambios requieren aprobación legislativa. En cambio, las retenciones tienen otra dinámica y pueden modificarse con mayor facilidad", detalló.

El efecto sobre el trigo, la cebada y la soja

Ruiz Botella sostuvo que la reducción de retenciones puede generar efectos concretos sobre la producción agrícola y el ingreso de divisas.

Las retenciones, explicó, son consideradas impuestos distorsivos porque modifican los incentivos económicos del productor.

"En teoría se utilizan cuando existe desabastecimiento interno, para desalentar exportaciones y fomentar que se venda más dentro del país. Pero muchas veces terminaron teniendo un objetivo más recaudatorio que regulador", afirmó.

Para ejemplificar el funcionamiento del mecanismo, describió cómo operan los precios internacionales y el mercado interno.

"Si el trigo o la harina tienen un determinado precio en el exterior y encima se agregan retenciones, aparece un incentivo a trasladar ese valor al mercado interno. Cuando las retenciones bajan, exportar o vender localmente se vuelve más parecido en términos de rentabilidad y eso evita desatender el mercado nacional", explicó.

Incluso consideró que, bajo determinadas condiciones, la medida podría tener impacto sobre algunos productos derivados.

"En teoría podría hasta influir en el precio del pan o de la harina, porque al aumentar la producción y la oferta interna aparecen incentivos para moderar los precios", señaló, aunque aclaró que se trata de procesos graduales y sujetos a múltiples variables.

En el caso de la soja, Ruiz Botella fue particularmente crítico con el nivel histórico de retenciones.

"Argentina no es un gran consumidor de soja. Entonces una retención alta sobre la soja no busca abastecer el mercado interno; lo que termina haciendo es desincentivar la producción", sostuvo.

Recordó que el tributo llegó en otros períodos a niveles cercanos al 34%.

"¿Qué genera eso? Menos productores, menos producción y menos exportaciones. Y si exportás menos, entran menos dólares. Todo está concatenado", resumió.

Cosecha récord y necesidad de dólares

Para el economista, los anuncios presidenciales también deben interpretarse en el contexto macroeconómico actual y en la necesidad del Gobierno de fortalecer el ingreso de divisas.

"Hay una cosecha récord y lo que se busca es que entren dólares", afirmó.

Ruiz Botella vinculó este escenario con mejoras en el contexto internacional, especialmente para el trigo.

"Parte de la mejora también tuvo relación con la guerra entre Rusia y Ucrania. Ucrania era uno de los grandes proveedores de trigo para Europa y las restricciones generaron una mayor demanda hacia otros mercados, incluido el argentino", explicó.

Según analizó, la combinación entre cosechas importantes y menores retenciones podría traducirse en mayores exportaciones y en nuevas decisiones de inversión dentro del agro.

"Si un productor ve que ahora recibe más por lo que exporta, tiene incentivos para sembrar más. Y cuando sembrás más, aumenta la oferta, se moviliza la actividad y aparecen nuevos puestos de trabajo", afirmó.

La industria también espera beneficios

Ruiz Botella sostuvo que la lógica detrás de las futuras reducciones anunciadas para automotrices, petroquímica y maquinaria industrial es similar a la aplicada en el agro.

"Todas las medidas van en el mismo sentido", indicó.

Sin embargo, aclaró que existen diferencias importantes entre productos primarios e industriales.

Gustavo Ruíz Botella, economista.

"Un auto o una maquinaria no funcionan como un commodity con precio internacional fijo. Cada empresa tiene su propia estructura de costos y márgenes de ganancia", explicó.

De todos modos, señaló que eliminar retenciones mejora la competitividad.

"Una fábrica puede vender más barato al exterior sin resignar rentabilidad. Eso la vuelve más competitiva y le permite exportar más", dijo.

Y añadió que el impacto podría ser relativamente rápido debido a la capacidad ociosa existente.

"Si antes una automotriz vendía diez unidades y ahora puede vender quince, probablemente necesite contratar más personal. Lo mismo pasa con sectores agrícolas que amplían superficie sembrada o incorporan maquinaria", señaló.

Señales macro y efectos que tardan en llegar

El economista consideró que los anuncios también tienen una dimensión política y de confianza.

"Está mostrando lo que planteó desde el bajar gasto para después bajar impuestos", sostuvo.

No obstante, advirtió que el impacto social y económico no es inmediato.

"Las señales macro se vienen dando de manera positiva, pero el efecto derrame hacia la gente todavía no aparece con fuerza", señaló.

Ruiz Botella diferenció además los tiempos de respuesta entre sectores productivos.

"En minería, por ejemplo, los resultados son de largo plazo y probablemente se vean después de 2030. En cambio, en trigo o industria automotriz los efectos pueden ser mucho más rápidos porque ya existe capacidad instalada y producción en marcha", explicó.

Finalmente, consideró que el Gobierno también puede estar buscando fortalecer su posición política mediante este tipo de anuncios.

"Estas señales ayudan a mostrar gestión y pueden servir para contrarrestar problemas políticos o mediáticos internos", indicó.

Sin embargo, concluyó que el verdadero respaldo social dependerá de cuándo los beneficios lleguen a la economía cotidiana.

"La gente va a valorar esto cuando vea el efecto concreto en empleo, salarios o actividad económica. Y eso no sucede de un día para el otro. Es una bola de nieve que puede empezar a moverse a favor, pero lleva tiempo", concluyó.

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