Cayó la conducción de la obra social militar en plena reestructuración sanitaria
Sergio Maldonado dejó la presidencia de la Obra Social de las Fuerzas Armadas a pocas semanas de la puesta en marcha del nuevo esquema. La salida se produce en medio de dificultades financieras, problemas de cobertura y el impacto por el caso de Carlos Héctor Velázquez.
La reconfiguración del sistema de salud del personal militar sumó un nuevo episodio de inestabilidad con la salida de Sergio Maldonado de la presidencia de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA). La renuncia ya fue comunicada en el ámbito del Ministerio de Defensa y todavía resta su formalización administrativa.
De manera provisoria, la conducción quedará a cargo del vicepresidente Omar Domínguez, mientras el directorio continuará con la participación de los vocales Gustavo Rivas y Juan Carlos Ruíz Pringles. La entidad atraviesa una etapa de funcionamiento delicado, con la necesidad de ordenar su estructura interna y atender reclamos de afiliados y prestadores.
La salida de Maldonado se da en un contexto de problemas económicos y de dificultades para asegurar prestaciones médicas en tiempo y forma. En ese marco tomó relevancia el caso del suboficial retirado Carlos Héctor Velázquez, cuya muerte generó un fuerte impacto luego de que expusiera reiteradamente los obstáculos para acceder a atención médica pese a sus años de aportes.
La OSFA fue creada a partir de un decreto del Poder Ejecutivo que reorganizó la cobertura sanitaria, separando a las Fuerzas Armadas de las fuerzas de seguridad. Según lo informado, desde su puesta en marcha recibió fondos para saldar compromisos con prestadores, aunque persisten deudas y tensiones financieras vinculadas a aportes que no fueron regularizados por distintas fuerzas.
Pese a los intentos por normalizar la atención, continúan registrándose inconvenientes en varias zonas del país, lo que mantiene en alerta a beneficiarios y profesionales de la salud. La renuncia del titular expone las dificultades de un modelo que todavía no logra consolidarse.
El desafío inmediato para el Gobierno será designar una nueva conducción que permita encauzar la gestión, recomponer la relación con los prestadores y sostener un servicio que sigue mostrando fragilidad.