Carne de burro: barata, nutritiva y en debate, ¿conviene consumirla?
Rita López sostuvo que la carne de burro puede consumirse y que ofrece un aporte nutricional similar al de la carne vacuna, aunque insistió en la necesidad de regulación. También señaló que el contexto económico impulsa la búsqueda de proteínas más accesibles.
En el marco del debate por la venta de carne de burro en algunas provincias, la nutricionista Rita López habló en Radio Mil20 y llevó tranquilidad al afirmar que su consumo es posible. De todos modos, remarcó que el aspecto central pasa por la regulación y los controles sanitarios.
La profesional vinculó el interés por este producto con la situación económica y con el precio de la carne vacuna, que puede superar ampliamente los 20 mil pesos por kilo, mientras que la de burro se comercializa a valores mucho más bajos. "Se puede comer, no pasa nada. Es una carne muy parecida a la de vaca, es magra, tiene más hierro y aporta vitaminas del complejo B", señaló López.
Desde la mirada nutricional, sostuvo que puede ser una opción válida dentro de la dieta. Sin embargo, advirtió: "Lo importante es que esté regulado, que se cumplan los controles para evitar enfermedades o contaminación", y subrayó que todavía hay definiciones pendientes en materia legal y sanitaria.
Entre sus características, indicó que la carne de burro sería tierna, de sabor suave y de color más oscuro por su mayor contenido de hierro. Además, tendría menos grasa que la carne vacuna, lo que la vuelve más saludable en algunos aspectos. También reconoció una barrera cultural: "Hay personas que no la van a querer consumir, porque tiene que ver con costumbres y generaciones".
López agregó que el consumo de carne vacuna viene en descenso y que muchas familias eligen otras proteínas más económicas, como el pollo o el cerdo. En ese marco, recomendó diversificar la alimentación con legumbres, como lentejas con arroz, y con huevos, sobre los que aclaró: "Se pueden consumir hasta tres por día, siempre que se cocinen de forma saludable, evitando frituras".
Por último, pidió moderar la ingesta de alimentos ultraprocesados, entre ellos salchichas y embutidos, y sugirió reservarlos para consumos ocasionales por su alto contenido de grasa y sodio.