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Caso judicial en Pocito

La madre de José Amaya cuestionó el abreviado y pidió una condena mayor

Nélida Rivadero expresó su desacuerdo con la posible resolución del caso mediante juicio abreviado y describió el impacto que el crimen tuvo sobre su familia. El hecho ocurrió en Pocito el 9 de noviembre del año pasado y tiene como imputado a Samuel Pablo Aguirre.

La madre de José Amaya cuestionó el abreviado y pidió una condena mayor

A pocos meses del crimen de José Mario Amaya, la causa volvió a instalarse en la agenda judicial de San Juan ante la posibilidad de una resolución por juicio abreviado. En ese marco, Nélida Rivadero, madre de la víctima, manifestó su malestar por el rumbo del expediente y el impacto que dejó el asesinato en su entorno familiar.

"Estoy con un dolor muy grande y una tristeza enorme, este asesino dejó una familia vulnerable", dijo en diálogo con Radio Mil20. Según explicó, su hijo era el sostén económico del hogar: "Mi hijo llevaba el dinero para su familia y ahora se quedaron sin nada, necesitan ayuda".

El hecho ocurrió el 9 de noviembre del año pasado en Pocito, en la intersección de Ruta 40 y Roger Balet, tras una discusión en la vía pública luego de una fiesta. Amaya, de 36 años, murió después de recibir una puñalada en el cuello. Por el crimen está imputado Samuel Pablo Aguirre, de 19 años.

Rivadero cuestionó la posibilidad de una condena reducida. "Esto no me conforma porque va a ser un juicio con pocos años que no se lo merece", sostuvo, y agregó: "La familia está destruida, realmente". También describió la situación que atraviesan los allegados de la víctima: "Mi nuera ha tenido que ir al psiquiatra porque no puede dormir en la noche, no tiene los medios económicos. Mis nietos están siendo atendidos por psicólogos".

La mujer señaló además que la familia vive actualmente en El Médano y que no cuenta con recursos suficientes para sostenerse. En su testimonio, descartó que existiera un conflicto previo entre la víctima y el acusado: "No eran amigos ni tenían enfrentamientos de vieja data. No sé qué le pasó".

También afirmó que el imputado "andaba diciendo hace tiempo que iba a matar a alguien" y expresó temor por lo que pueda ocurrir más adelante: "Cuando salga va a seguir haciendo daño a otras familias". Tras el ataque, el sospechoso permaneció prófugo durante varias horas hasta ser localizado en una finca cercana, oculto entre matorrales.

El operativo incluyó rastrillajes con personal de Caballería, efectivos a pie y el uso de drones. Durante la investigación, los peritos secuestraron una gorra, la hoja de un cuchillo con manchas de sangre y luego el mango del arma en el domicilio del imputado. "Yo le dije a la fiscal que no lo deje salir porque se iba a escapar", recordó Rivadero.

"No lo puedo creer, para mí es una pesadilla. Mis nietos y mi nuera han quedado a la deriva. Nosotros los estamos ayudando porque son nuestra sangre, pero no tenemos consuelo", concluyó.

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