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Mercado de vinos

El escenario de las importaciones de vino en Argentina: entre el lujo fraccionado y el repliegue del granel

En 2025, las importaciones vitivinícolas argentinas cayeron un 60%, totalizando 18.274 hl. Mientras el vino a granel se desplomó, las etiquetas fraccionadas crecieron un 339,6%. Con Chile liderando el mercado y San Juan como receptor clave de graneles, el sector muestra una dinámica de nichos específicos

El escenario de las importaciones de vino en Argentina: entre el lujo fraccionado y el repliegue del granel

El panorama de las importaciones de vinos en Argentina durante el año 2025 presentó cambios drásticos que reflejan una transformación en las necesidades del mercado interno y la estrategia de las bodegas. Según el último informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las importaciones totales alcanzaron los 18.274 hectolitros (hl), lo que representa una disminución del 60,25% en comparación con los 45.971 hl registrados el año anterior. Esta caída global se explica principalmente por el retroceso masivo del vino a granel, que suele utilizarse para equilibrar stocks internos o para segmentos de precio bajo, sugiriendo un menor déficit de producción local o un cambio en la demanda de volumen.

Modalidades y orígenes: el dominio chileno
El mercado importador sigue concentrado en pocos actores, con Chile consolidado como el principal proveedor, acaparando el 72,49% del total ingresado al país. Detrás del país trasandino se ubican España (8,14%), Francia (3,98%) e Italia (3,34%).
La gran paradoja del 2025 radica en la modalidad de ingreso. Mientras que el volumen total cayó, el vino fraccionado (listo para consumo en botella o similares) experimentó un crecimiento explosivo del 339,6%, pasando de apenas 2.942 hl en 2024 a 12.934 hl en 2025. Este fenómeno indica una mayor apertura o interés del consumidor argentino por etiquetas extranjeras de valor añadido, principalmente provenientes de Chile (52,6% del fraccionado), España y Francia.
En contraste, el vino a granel sufrió un desplome histórico, cayendo de 43.031 hl en 2024 a solo 5.340 hl en 2025. Es notable resaltar que el 100% del vino a granel que ingresó a la Argentina durante este periodo tuvo como origen exclusivo a Chile.

Impacto en la actividad y el rol de San Juan
El impacto de estas cifras sobre la actividad vitícola nacional es dual. Por un lado, la drástica reducción del granel alivia la presión sobre los precios del vino genérico local, protegiendo en cierta medida la rentabilidad de los productores primarios que no varietalizan. Por otro lado, el auge del vino fraccionado introduce una competencia más directa en las góndolas de alta gama, obligando a las bodegas locales a mantener altos estándares de competitividad marcaria.
En cuanto a la distribución regional del ingreso, el informe detalla que San Juan cumplió un papel fundamental en la importación de vinos a granel. La provincia cuyana importó un total de 4.500 hl, correspondientes íntegramente a la categoría de Vino sin mención varietal (tinto), ingresando todo bajo la modalidad de granel, lo que marca que las empresas de San Juan fueron las principales importadoras de vinos a granel y genéricos del país, ya que Mendoza solo importó 840 hl bajo esta modalidad (pero de tipo varietal).

Tipos de vinos y preferencias
Analizando por categorías, el vino tinto sigue siendo el preferido en las importaciones, sumando 14.276 hl entre fraccionado y granel. Los vinos espumosos también mostraron una presencia relevante con 1.995 hl, liderados por productos de España (Cava) y Francia (Champagne).
Finalmente, los vinos varietales sumaron 1.750 hl, repartidos entre formatos fraccionados y graneles destinados a cortes específicos.
Este escenario de 2025 marca un punto de inflexión donde la importación parece haber dejado de ser una herramienta de volumen para convertirse en un canal de sofisticación de la oferta disponible para el consumidor local.

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