Advierten por la baja vacunación contra el HPV y piden reforzar los controles ginecológicos
En el Día Mundial de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, un especialista alertó sobre la situación en Argentina y en San Juan. Sostuvo que la vacuna contra el HPV y los estudios periódicos son claves para evitar una enfermedad prevenible.
En el marco del Día Mundial de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, el médico ginecólogo oncólogo Alejandro Sosa advirtió que se trata de una problemática muy seria tanto a nivel global como en Argentina y con impacto también en San Juan. En diálogo con Radio Mil20, remarcó que, pese a la existencia de campañas de detección, todavía persisten dificultades para lograr una prevención efectiva.
En ese sentido, insistió en la necesidad de reforzar la información y la concientización, especialmente entre las nuevas generaciones. "Es clave que las mujeres conozcan el tema y adopten conductas de cuidado para prevenir esta enfermedad", sostuvo el especialista.
Sosa explicó que el cáncer de cuello uterino está directamente vinculado al Virus del Papiloma Humano (HPV), que se transmite por vía sexual. Según detalló, el virus puede permanecer durante años en el organismo antes de generar lesiones, lo que abre una ventana de oportunidad para su detección mediante controles médicos.
Entre las principales medidas preventivas, destacó el uso de preservativo, la reducción de factores de riesgo y, fundamentalmente, la vacunación. "Este es un cáncer prevenible", afirmó, y subrayó que la inmunización incluida en el calendario nacional a los 11 años para mujeres y varones es la herramienta más efectiva en la prevención primaria.
Sin embargo, el especialista alertó sobre la baja cobertura de vacunación y su impacto a largo plazo. Según mencionó, la enfermedad afecta principalmente a mujeres en edad reproductiva, lo que la convierte no solo en un problema sanitario, sino también social y económico. "Se da en una etapa plena de la vida, con familia e hijos, y eso amplifica sus consecuencias", remarcó.
En relación a los síntomas, Sosa aclaró que en sus primeras etapas el cáncer suele no presentar señales, lo que refuerza la importancia de los controles periódicos. "Cuando aparecen síntomas, como sangrado después de las relaciones sexuales, ya puede haber una lesión", explicó. También pueden presentarse dolor, flujo o secreciones, generalmente en estadios más avanzados.
En ese marco, señaló que estudios como el Papanicolaou (PAP) y el test de HPV permiten detectar alteraciones en forma temprana, incluso antes de que la enfermedad se manifieste clínicamente. Por otra parte, hizo hincapié en la necesidad de fortalecer el rol del sistema de salud y de los profesionales en la detección y el seguimiento de los casos.
Finalmente, Alejandro Sosa subrayó que el tratamiento debe estar a cargo de especialistas capacitados. "El cáncer de cuello uterino debe ser abordado por ginecólogos oncólogos", sostuvo, al tiempo que advirtió sobre las consecuencias de diagnósticos tardíos o manejos inadecuados. Mientras avanzan las campañas de detección en la provincia, el llamado de los especialistas apunta a reforzar la prevención y revertir una tendencia que sigue generando preocupación.