La carne subió 7,4% en febrero y le gana otra vez a la inflación
La menor oferta de hacienda empuja los precios de los cortes vacunos y complica el acceso a los tradicionales. En un año, la suba casi duplica la inflación general.
La carne vacuna volvió a marcar el ritmo de los alimentos en febrero. Según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA), los precios de los cortes vacunos subieron 7,4% en el mes, por encima del promedio de la inflación.
Entre los aumentos más fuertes se destacaron el cuadril y la nalga, con subas cercanas al 8%, seguidos por la paleta (8,1%) y la carne picada (7,1%). El asado, uno de los cortes más consumidos, avanzó 5,7% y llegó a alrededor de $16.850 el kilo. En tanto, el cuadril y la nalga superaron los $19.000 y $20.000, respectivamente.
En paralelo, el pollo también mostró una fuerte suba mensual, con un alza del 10,2%. Sin embargo, en la comparación interanual sigue por debajo de la carne vacuna, con un incremento de 45%, lo que lo vuelve relativamente más accesible.
La presión sobre los precios tiene una causa clara: la menor oferta de hacienda. La industria frigorífica registró en febrero uno de los niveles de actividad más bajos de los últimos 47 años para ese mes. Un total de 337 establecimientos faenó 924,3 mil cabezas, apenas 1,5% más que en enero, pero 10,7% menos que en el mismo mes de 2025.
La combinación de sequía en las campañas 2021/22 a 2023/24 y las inundaciones de 2024 y 2025 provocó ventas anticipadas de animales y una caída del stock de madres. Ese proceso redujo la cantidad de terneros disponibles y limitó la oferta para faena. Como resultado, el precio del ganado en pie alcanzó su nivel más alto en 15 años.
Además, la participación de hembras en la faena llegó al 48%, uno de los registros históricos más altos, asociado a etapas contractivas del ciclo ganadero. En la comparación interanual, el rubro carnes y derivados subió 54,1% dentro de alimentos, mientras que los cortes vacunos treparon en promedio 63,6%, casi el doble de la inflación general, que fue de 33,2%.
Detrás del aumento aparece un ciclo productivo que todavía no se recupera. La sequía extrema obligó a liquidar hacienda de forma anticipada y dejó como saldo una menor cantidad de animales disponibles. Con la mejora del clima, los productores comenzaron a retener hacienda para recomponer el rodeo, una estrategia que reduce la oferta inmediata y empuja los precios al alza.
David Miazzo, economista, explicó que el productor hoy prefiere mantener al animal en el campo para que gane kilos, lo que estira los plazos de producción. Según estimó, la recomposición del stock demandará entre 2 y 3 años.
El impacto ya se siente en la mesa de los argentinos. Aunque el consumo total de carnes sigue en niveles altos, con 116,5 kilos por habitante en 2025, la composición de la dieta empezó a cambiar.