Villarruel y la épica de UPCN: del abismo a un triunfo inolvidable en semifinales
El receptor punta fue clave en la remontada ante Monteros en un partido atravesado por el calor, la humedad, un corte de luz y una hora de suspensión. El equipo sanjuanino perdía 2-0 y terminó firmando una victoria cargada de carácter.
Hay partidos que se juegan. Y hay otros que se sobreviven. Lo de UPCN en la semifinal fue de lo segundo: una batalla física, mental y emocional que encontró en Juan Simón Villarruel a uno de sus protagonistas decisivos.
El receptor punta del conjunto gremial ingresó cuando el panorama era oscuro. Dos sets abajo en la serie, con un equipo que no encontraba respuestas y en un contexto adverso que parecía empujar todo en contra. "Fue una batalla", resumió Villarruel en el programa La Tarde es nuestro, conducido por Marisa López, sin exagerar.
El calor sofocante, el piso húmedo y resbaladizo y un rendimiento colectivo lejos del ideal ya eran suficientes obstáculos. Pero la noche tenía más. Mucho más. Un corte de luz obligó a detener el partido durante casi una hora, mientras afuera la lluvia complicaba todo: filtraciones en el estadio, problemas en la televisación y la incertidumbre total sobre la reanudación.
"Estuvimos casi una hora sin jugar, pero no podíamos quedarnos quietos porque no sabíamos cuándo se volvía. Además no habíamos cenado, empezamos a buscar algo para comer, estábamos todos mojados y llevábamos casi tres horas de partido", relató el jugador.
En ese escenario caótico, UPCN encontró algo más que juego: encontró carácter. Y ahí apareció Villarruel. Su ingreso le dio estabilidad a la recepción y orden a un equipo que necesitaba volver a empezar en medio del derrumbe.
El tercer set fue el punto de quiebre. Peleado, tenso, interminable. UPCN lo ganó 33 a 31 y con ese golpe cambió la historia. Lo que antes era desconcierto se transformó en impulso. El cuarto parcial mostró a un equipo ya decidido, que jugó con autoridad y lo cerró 25 a 18.
El tie break, entonces, dejó de ser una quimera para convertirse en el escenario natural de una remontada que ya tenía tintes épicos. "En los minutos, Fabián nos retaba para que reaccionáramos y nos costaba. Incluso se hizo viral una frase de él", contó Villarruel, en referencia a la intensidad con la que el entrenador buscó despertar al equipo en los peores momentos.
Y UPCN despertó. Cuando todo parecía perdido, cuando el contexto era adverso desde lo deportivo y lo climático, el equipo sanjuanino respondió con temple. Ahora, con la serie abierta y el envión anímico a favor, volverá a enfrentar a Monteros el martes 24 de marzo a las 20 en el estadio gremial.
Una victoria lo depositará en la final, donde asoma como probable rival Ciudad Vóley. Pero más allá de lo que viene, hay algo que ya quedó marcado: en una noche imposible, UPCN eligió no rendirse. Y en esa decisión, la figura de Villarruel fue clave para torcer el destino y construir un triunfo que ya es parte de su historia.