"Fueron nueve minutos eternos": el dramático escape de Manu Armoa y su madre de Medio Oriente
Carla Morel y Fabián Armoa contaron cómo vivieron las horas de tensión hasta lograr subirse a un vuelo que los sacó de la zona de conflicto donde el jugador estaba compitiendo.
La experiencia que vivieron Carla Morel, Fabián Armoa y su hijo, el voleibolista sanjuanino Manu Armoa, quedará para siempre marcada en la memoria familiar. Lo que comenzó como una oportunidad deportiva en Emiratos Árabes terminó convirtiéndose en una carrera contrarreloj para escapar de una zona que entraba en conflicto armado.
Carla estuvo en el estudio de LaMil20 en el programa La Tarde es nuestra conducido por Marisa Lopez y contó con lujo de detalles lo vivido con su hijo.
El jugador había viajado a Abu Dhabi para disputar la liga local de vóley, pero el estallido de la guerra en Medio Oriente cambió todo de manera abrupta. Con el espacio aéreo cerrado y la incertidumbre creciendo, Carla decidió que debían salir del país cuanto antes.
"Fuimos a preguntar a la agencia y nos dijeron que tal vez a la tarde abrían el espacio aéreo. Había algunos vuelos de repatriación. Me dijeron que al otro día salía uno a San Pablo. La chica me habló rápido en inglés y me largué a llorar porque no entendía nada", recordó Carla en diálogo con el programa radial La Tarde es Nuestra de La Mil 20.
En medio de la desesperación apareció una mujer libanesa que trabajaba en la agencia y que terminó siendo clave. "Me dijo: ‘Pará, te voy a ayudar. Compralo’. Siempre nos vamos a acordar de esa chica porque fue muy macanuda", contó.
Con los pasajes comprados y el temor constante de que el vuelo se cancelara, madre e hijo se dirigieron al aeropuerto en plena madrugada. "Salimos a las 12 de la noche con las valijas. El vuelo salía a las 9 de la mañana. Yo le pedía ayuda a mi mamá, que falleció durante el COVID. Le decía: ‘Ayudame, estás por estos aires’", relató Carla, todavía emocionada.
La tensión se mantuvo incluso una vez dentro del avión. Según les explicaron, los primeros minutos de vuelo eran los más riesgosos mientras salían de la zona de conflicto. "La azafata nos dijo que eran nueve minutos hasta salir del área de peligro. Cuando pasaron, todos empezaron a aplaudir. Fue una emoción enorme", recordó.
El primer destino fue el aeropuerto de Guarulhos, en San Pablo, donde fueron recibidos por amigos de la familia. Desde allí continuaron el regreso a la Argentina. "Cuando pisamos Mendoza y vimos la bandera y las montañas fue una emoción muy grande. Yo había soñado tanto ese momento", dijo.
La decisión de irse no fue sencilla. Mientras Carla estaba en Medio Oriente intentando encontrar una salida, Fabián seguía la situación desde Argentina, monitoreando los vuelos y comunicándose con agencias de viaje. "Estábamos todo el tiempo mirando la aplicación de radar de vuelos para ver si el avión cruzaba el océano. Era una mezcla de angustia e incertidumbre", relató.
Manu, por su parte, también vivió momentos difíciles. "Me decía: ‘Mamá, no me voy a olvidar nunca de los ruidos. No voy a poder dormir’. Escuchar sirenas o explosiones lo afectó mucho", contó Carla.
A pesar de que el contrato deportivo le garantizaba ingresos importantes, el jugador no dudó en priorizar su seguridad. "Podía ganar dinero, pero en esas condiciones no quería estar. No quería estar en guerra", explicó su padre.
Hoy Manu intenta recuperar la normalidad entrenando nuevamente en Argentina, cerca de su familia y amigos. Para Carla, después de lo vivido, las prioridades cambiaron. "Ahora valoro cosas simples: dar clase, ver a mis alumnas, estar con mi perro. Cuando vivís algo así, entendés lo importante que es la paz", reflexionó.
La historia, que durante días mantuvo en vilo a familiares y amigos, terminó con final feliz. Pero dejó una enseñanza que la familia Armoa repite con convicción: ninguna oportunidad vale más que la vida.