Precios atrasados y reglas que juegan en contra: la vendimia arranca con fuertes alertas
Productores denuncian que el atraso cambiario y la liberación anticipada del vino agravaron la crisis del sector. La uva de mesa se paga bien pero es escasa, la pasa apenas cubre costos y la uva para vino sigue con precios estancados.
La vendimia 2026 ya comenzó en San Juan, con la recolección de uvas destinadas al consumo en fresco, a la elaboración de pasas y a las primeras variedades finas para vinificación. Sin embargo, detrás del inicio formal de la cosecha, los productores atraviesan un escenario complejo, marcado por precios bajos, altos costos, caída del consumo, atraso cambiario y decisiones oficiales que, según advierten desde el sector, profundizaron la crisis.
Así lo describió Juan José Ramos, presidente de la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan, quien trazó un panorama detallado del estado actual de la actividad y alertó que la vitivinicultura enfrenta "la peor crisis que se recuerde".
Uva de mesa: buen precio, pero poca producción
La cosecha comenzó con la llamada uva superior para consumo en fresco, una variedad sin semillas, muy demandada por el mercado, aunque con escasa producción en la provincia. Según Ramos, este tipo de uva se pagó alrededor de $1.000 por kilo, un valor considerado aceptable.
"Es un precio razonable, porque los rendimientos no son tan buenos, pero el productor que tiene esta uva en buenas condiciones, más o menos ha logrado cerrar una campaña positiva", explicó. No obstante, aclaró que se trata de un segmento reducido dentro de la producción total de San Juan.
Uva para pasa: equilibrio justo y fuerte peso exportador
En el caso de la uva para pasa, el escenario es más ajustado. Los precios oscilaron entre $350 y $400 por kilo, dependiendo de si la uva se entregó puesta en cepa o en secadero. "Es lo comido por lo servido. El productor apenas salva los costos", resumió Ramos.
Aun así, destacó que este segmento tiene una dinámica particular: muchos productores secan la uva por su cuenta, ya que el proceso es relativamente simple y de bajo costo, aprovechando el secado natural al sol. Esto les permite almacenar el producto y venderlo más adelante, cuando necesitan liquidez o cuando el precio mejora.
La importancia del rubro es clave: la uva para pasa representa alrededor del 25% de toda la producción de San Juan, con más de 150 millones de kilos de uva, que se traducen en más de 40 millones de kilos de pasas. En 2025, las exportaciones rondaron los 41 o 42 millones de kilos, convirtiendo a la pasa en un negocio que genera más divisas que el vino.
"En términos de ingreso en dólares, la pasa es más importante que el vino", remarcó.
El vino, el gran problema: precios estancados y excedentes
El cuadro más crítico se da en la uva destinada a vinificación, que representa entre el 20% y 25% de la producción total. De la uva que ingresa a bodega, cerca del 62% se destina a mosto y solo el 28% a vino, en su mayoría varietal. Las uvas comunes, en cambio, terminan mayoritariamente en mosto.
Los precios que se manejan para estas uvas son prácticamente los mismos que hace dos años: alrededor de $200 por kilo, con pagos diferidos entre junio y enero del año siguiente, sin interés. "Con esos valores no se cubre ni la mitad de los costos. Muchos productores van a quedar fuera del sistema", advirtió Ramos.
Menor cosecha, pero sin alivio
En términos productivos, la cosecha 2026 sería similar a la del año pasado en San Juan y algo menor en Mendoza. En conjunto, ambas provincias podrían registrar una merma del 10%, lo que llevaría el volumen total de unos 1.900 millones de kilos a cerca de 1.800 millones.
Aun así, Ramos sostuvo que el problema no pasa tanto por un exceso productivo, sino por decisiones regulatorias. En ese sentido, cuestionó duramente la anticipación de la fecha de liberación del vino, que el Gobierno fijó en el 1 de junio, cuando el sector había pedido postergarla al 1 de agosto.
"Eso metió al sistema al menos 200 millones de litros adicionales y derrumbó los precios. Hoy, a los 30 o 40 días de ingresar la uva, el vino ya puede estar en góndola", explicó.
Atraso cambiario e importación de vinos
Otro factor que agrava la situación es el atraso cambiario, que dificulta las exportaciones y, al mismo tiempo, vuelve más atractiva la importación de vino fraccionado. "Hoy conviene importar vino embotellado de España o Chile. Eso ya lo vivimos en los años noventa", recordó Ramos, quien alertó por la presencia creciente de vinos extranjeros en supermercados argentinos.
A esto se suma una leve caída del consumo interno, estimada en torno al 2%, vinculada a la pérdida del poder adquisitivo y al cierre de pymes.
Mano de obra y sistema de cosecha
La cosecha también enfrenta dificultades para conseguir mano de obra. Ramos explicó que los productores no cosechan con personal propio, sino que contratan prestadores de servicios o cuadrilleros, quienes aportan los trabajadores y cobran por kilo cosechado.
"Muchas veces se acusa al productor de explotador, pero no es así. El productor contrata un servicio. Incluso hay obreros permanentes que prefieren sumarse a las cuadrillas porque ganan más", señaló. Sin embargo, reclamó que se regularice la figura del prestador de servicios, ya que hoy el productor termina siendo responsable legal por trabajadores que no contrata directamente.
Aunque hubo avances en mecanización y mejoras logísticas, la cosecha sigue siendo una tarea exigente, con jornadas cortas y costos crecientes. "Si no se paga más, no se cosecha. La uva no espera", resumió.
"Estamos ante la peor crisis vitivinícola"
Con este panorama, Ramos fue contundente: "Estamos atravesando la peor crisis vitivinícola que yo conozca". Y alertó que no solo afecta a los viñateros, sino también a bodegas trasladistas, fraccionadoras y a toda la cadena.
"Lo más grave es que no vemos señales del Gobierno nacional para revertir la situación. Al contrario, muchas de las medidas adoptadas han profundizado la crisis", concluyó. Además remarcó que "a pesar de la excelente relación que hay con el gobierno provincial, tampoco hemos logrado reunirnos con el gobernador Marcelo Orrego para plantear nuestra postura y propuestas para buscar soluciones"
Mientras la cosecha avanza en los viñedos sanjuaninos, el sector enfrenta un futuro incierto, con márgenes cada vez más estrechos y sin respuestas claras desde el ámbito oficial.