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Coyuntura económica

Suben las tasas de los plazos fijos en un contexto de emisión y consumo reprimido

Según Gustavo Ruiz Botella, el desafío del Gobierno es evitar que los pesos emitidos terminen alimentando la inflación y frenen la recuperación económica.

El aumento en las tasas de interés de los plazos fijos volvió a instalar el debate sobre el rumbo de la política monetaria y sus efectos reales sobre la economía. Aunque para muchos ahorristas la suba puede parecer una buena noticia, el economista Gustavo Ruiz Botella advirtió que el fenómeno encierra más interrogantes que certezas, especialmente por la forma en que se está llevando adelante la operatoria desde el Banco Central.

En diálogo con Zonda Diario, Ruiz Botella reconoció que el tema le genera "cierta duda" y aseguró que la medida "desconcierta" porque, a su entender, no está explicada de manera completa. "La pregunta clave es cuál es la causa por la que suben las tasas", planteó, y rápidamente apuntó a una de las principales razones: la compra de dólares por parte del Banco Central.

Según detalló, en lo que va de enero el Banco Central adquirió alrededor de 700 millones de dólares, una operación que, a diferencia de cuando compra el Tesoro, tiene un impacto directo sobre la cantidad de pesos en circulación. "Cuando el Tesoro compra dólares lo hace con su superávit, con lo que recauda y le sobra después de pagar sus gastos. Eso es una operatoria normal. Pero cuando compra el Banco Central, para hacerlo emite pesos", explicó.

Más pesos en la calle y riesgo inflacionario

Para el economista, este punto es central para entender el escenario actual. La emisión necesaria para comprar divisas implica un aumento en la oferta de pesos, que, si no encuentra una demanda equivalente, termina trasladándose a los precios. "Se está agrandando la oferta monetaria. Si la demanda de dinero sigue siendo baja, eso se va a ir a precios, es decir, a mayor inflación", alertó.

Ruiz Botella recordó que en el gobierno anterior existía un mecanismo claro para absorber esos pesos excedentes: las Leliq. A través de estos instrumentos, el Banco Central ofrecía a los bancos una tasa elevada para que le prestaran los pesos que circulaban de más, retirándolos así del mercado. "Los bancos captaban esos pesos y se los prestaban al Banco Central a cambio de una ganancia, a una tasa más alta de la que pagaban por los plazos fijos", señaló.

Sin embargo, remarcó que ese esquema ya no existe. "Las Leliq se liquidaron, se sacaron de circulación. Entonces hoy te dicen que los bancos van a subir las tasas, pero la pregunta es qué van a hacer con esa plata", planteó.

¿Crédito al sector privado o más inflación?

En ese sentido, el economista puso en duda que los fondos captados a tasas más altas se destinen al crédito productivo. "Un privado no sé qué tan dispuesto va a estar a pedir plata prestada a estas tasas. Siguen siendo elevadas para un empresario que necesita financiar sus operaciones", afirmó.

Según su análisis, si un banco capta depósitos pagando alrededor de un 30% anual, para obtener rentabilidad debería prestar ese dinero a tasas cercanas al 50%. "Es una tasa muy alta. Un empresario tendría que remarcar mucho sus productos para poder recuperarla, y eso termina yéndose a inflación", explicó. Además, advirtió que este escenario también provoca una caída en las ventas y profundiza los problemas del consumo.

Ruiz Botella fue contundente: si no existe una operatoria clara para esterilizar esos pesos, el dinero "va a ir al circuito y va a terminar impactando en la inflación", aunque una parte también se destine al consumo.

La alternativa de la esterilización indirecta

Consultado sobre posibles salidas, el economista mencionó una alternativa que podría ayudar a neutralizar el impacto inflacionario. Se trata de que el Tesoro comience a devolverle al Banco Central parte de la deuda que mantiene con él, utilizando el superávit fiscal. "De esa manera se podría neutralizar la emisión que se hizo para comprar esos 700 millones de dólares", explicó.

Otra posibilidad es que el propio Gobierno compre los dólares al Banco Central para cancelar obligaciones, algo que no sería negativo en sí mismo, pero que genera incertidumbre porque no ha sido anunciado de manera oficial. "Como no te lo han dicho, te queda la duda de qué va a pasar con esos pesos que el Banco Central está largando a la calle", señaló.

Tasas más bajas que antes, pero todavía altas

Ruiz Botella también puso en contexto el nivel actual de las tasas. Aclaró que, en comparación con meses anteriores, no se trata de valores extremos. "Venimos de tasas del 40%, del 60% y hasta del 100%. Hoy estamos hablando de tasas que van entre el 22% y el 30%", recordó.

No obstante, insistió en que siguen siendo elevadas para la actividad productiva y el crédito. "Para un banco, recapta al 30% y presta al 50%. Eso no es sostenible para una economía que necesita crecer", afirmó.

Balance de la gestión económica y perspectivas

Al analizar el rumbo económico general, Ruiz Botella consideró que, hasta ahora, "sigue todo bastante parecido" y que la recuperación es muy lenta. Indicó que todavía pesa el impacto inflacionario de la gran cantidad de títulos públicos emitidos en gestiones anteriores, muchos de los cuales comienzan a vencer y deben ser pagados.

"El desafío del Gobierno es pagar esos compromisos sin que ese dinero termine yéndose a la inflación", explicó, y señaló que este año podría ser clave si se logra avanzar en una mayor reducción del gasto público y en la esterilización de los pesos en circulación.

Para la gente común, anticipó que 2025 seguirá siendo un año difícil, aunque podría sentar las bases para una recuperación más visible en el futuro. "La recuperación real del salario, del consumo y del crédito probablemente se note más adelante. Un país sin crédito no puede salir adelante", sostuvo.

Si bien reconoció algunos indicios positivos, como la aparición de financiamiento en 12 o 18 cuotas para ciertos productos, remarcó que en bienes de mayor valor, como vehículos o viviendas, el crédito sigue muy restringido. "Eso muestra que el consumo continúa reprimido", afirmó.

Inflación y expectativas

De cara a los próximos meses, Ruiz Botella consideró posible una continuidad en la desaceleración inflacionaria, siempre y cuando se logre neutralizar el exceso de pesos. "Probablemente vamos a ver una baja inflación, pero todo depende de que estas operaciones no terminen repercutiendo negativamente", advirtió.

Si el Gobierno consigue absorber esos pesos, el economista no descartó que hacia el próximo año se pueda alcanzar una inflación mensual inferior al 1%. "Vivimos en Argentina, así que hay que esperar y ver cómo evoluciona todo", concluyó, con cautela.

La suba de las tasas de los plazos fijos, lejos de ser una señal aislada, aparece así como una pieza más de un complejo engranaje monetario que, según el análisis de Ruiz Botella, todavía deja más preguntas que respuestas.

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