Arabia Saudita crea un río subterráneo que lleva agua potable al desierto
Un sistema gigante de tuberías transporta agua desalinizada desde el Mar Rojo hacia el interior del desierto, constituyendo una obra hídrica revolucionaria para zonas áridas.
En uno de los climas más inhóspitos del mundo, Arabia Saudita ha desarrollado un proyecto de ingeniería masivo y casi invisible: un sistema subterráneo que distribuye agua potable desde el Mar Rojo al corazón del desierto.
Ante la ausencia de ríos o lagos, el país optó por la tecnología para asegurar este recurso esencial. El proyecto se erige como pilar fundamental de su política hídrica, demostrando que es viable sostener ciudades e industrias en terrenos extremadamente áridos.
El abastecimiento se inicia en plantas desalinizadoras ubicadas en la costa del Mar Rojo, donde mediante ósmosis inversa se transforma agua salada en potable, filtrada y purificada con precisión.
Luego, el agua recorre cientos de kilómetros a través de una compleja red de tuberías enterradas bajo la arena. Estaciones de bombeo garantizan la presión adecuada para abastecer zonas a más de 200 kilómetros del mar. El sistema comenzará a operar parcialmente en 2028 y alcanzará plena capacidad para 2030.
Si bien no es un río natural, esta infraestructura cumple el rol vital de llevar agua a regiones antes dominadas por sequía y calor extremo.
Cada tramo está diseñado para soportar condiciones extremas: las tuberías están protegidas bajo tierra contra las altas temperaturas, tormentas de arena y la erosión, y fabricadas con materiales que soportan la alta salinidad y climas superiores a 50 grados.
Algunos tramos superan el metro de diámetro, permitiendo el transporte continuo de grandes volúmenes. Un sistema de sensores inteligentes monitorea en tiempo real la presión, temperatura y caudal, anticipando cualquier anomalía.
De este modo, bajo el paisaje árido, Arabia Saudita ha logrado crear un "río invisible" que redefine la gestión de la escasez hídrica en el siglo XXI.