Nicolás Carvajal, de arquero a entrenador en el Mundialito de Trinidad
Con apenas 21 años, Nicolás Carvajal regresa al Mundialito de Trinidad, el torneo emblemático del fútbol infantil sanjuanino, ahora como entrenador de las divisiones infantiles de San Martín, el club que lo formó como futbolista.
El Mundialito de Trinidad mantiene intacta su magia a lo largo del tiempo. Para Nicolás Carvajal es más que un torneo: es una parte esencial de su historia personal. Con 21 años y cursando el tercer año del Profesorado de Educación Física en la Universidad Católica de Cuyo, Nicolás retoma esta experiencia que marcó su infancia y adolescencia, esta vez desde un rol de mayor responsabilidad emocional.
Originario del Barrio Agua Negra en Chimbas, comenzó a jugar al fútbol a los 8 años y pronto encontró en el Mundialito un escenario especial. Durante seis años consecutivos defendió el arco de diferentes equipos, disfrutando cada edición con la misma ilusión de niño. Su paso más recordado fue la consagración en la Copa de Oro con Santo Futbolero, donde el fútbol era sobre todo amistad y disfrute puro.
"Tuve la suerte de jugar como arquero en varios equipos, incluso armábamos formaciones ya que San Martín no participaba habitualmente", recuerda. "Recordar cuando salimos campeones con Santo Futbolero es especial: éramos amigos, a veces llegábamos justo a los partidos, pero lo disfrutábamos mucho".
Actualmente sigue vinculado al arco con el club Mineros. El año pasado debutó en Primera División enfrentando a Aberastain, alternando entre suplente en Primera y titular en Cuarta, acumulando experiencia en el fútbol superior. Sin embargo, el 2025 le presentó un nuevo desafío: dirigir en el Mundialito, esta vez desde el banco de suplentes y representando a San Martín de San Juan, su club de formación.
Ahora está al frente de las divisiones 2013 y 2017, ambas clasificadas a la Copa de Plata. "Es muy gratificante volver a sentir la adrenalina de este torneo, que es tan especial para los chicos", confiesa. Aunque las sensaciones han cambiado desde el banco, su pasión permanece intacta.
Dirigiendo a niños de 8 y 12 años, Nicolás se conecta inevitablemente con su propio pasado futbolístico. "Siempre estuve en San Martín y ahora tengo la responsabilidad de transmitirles que disfruten del juego, sin presiones, porque el tiempo para buscar resultados llegará". Este mensaje también va dirigido a los padres, actores fundamentales del fútbol infantil. "Afortunadamente los chicos lo entienden y esperamos que los padres también. Por ahora, los resultados nos acompañan, lo que me permite disfrutar desde una diferente perspectiva, pero igual de apasionada".
El Mundialito sigue siendo el mismo en esencia. Aunque Nicolás Carvajal ya no ataja penales ni defiende su arco, vive el torneo con el mismo corazón. Su historia en el Mundialito de Trinidad no termina, sino que evoluciona y aún tiene mucho por escribir.