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De la crisis global al impacto local

La crisis del vino no reconoce fronteras: de los viñedos que se arrancan en Francia al derrumbe de las ventas en Cuyo

La crisis vitivinícola global golpea con fuerza al mercado interno argentino: mientras Francia arranca viñedos para frenar la sobreoferta y Mendoza sostiene su liderazgo con señales de desgaste, San Juan enfrenta uno de los retrocesos más severos, con ocho meses consecutivos de caída en los despachos y un derrumbe interanual del 54,6% en noviembre, reflejo de un consumo en contracción y de un modelo productivo cada vez más tensionado.

La crisis del vino no reconoce fronteras: de los viñedos que se arrancan en Francia al derrumbe de las ventas en Cuyo

La industria vitivinícola mundial atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. La decisión de Francia —emblema histórico del vino— de arrancar miles de hectáreas de viñedos para equilibrar la sobreoferta y sostener precios es una señal contundente de una crisis estructural que ya no se explica solo por coyunturas locales. El consumo global cae, los hábitos cambian y los costos presionan. En ese mismo mapa de dificultades se inscribe la realidad argentina, con Mendoza y San Juan enfrentando un escenario de contracción profunda, aunque con matices propios.

Francia: cuando el símbolo entra en crisis
De acuerdo a lo que publicó el Mendoza Post, en regiones como Burdeos y Languedoc, el Estado francés habilitó programas de arranque voluntario de viñedos, con compensaciones económicas para productores que ya no logran colocar su vino en el mercado. La caída del consumo interno, la competencia de otras bebidas y el exceso de stock obligaron a tomar una decisión impensada años atrás: producir menos para sobrevivir. El mensaje es claro: incluso los gigantes del vino deben reconfigurar su modelo productivo.

Mendoza: liderazgo con desgaste
En Argentina, Mendoza sigue concentrando el corazón del negocio. En noviembre de 2025 explicó el 90,7% de los despachos al mercado interno, una cifra que reafirma su peso estructural. Sin embargo, ese liderazgo convive con señales de alerta: caída del consumo per cápita, márgenes cada vez más ajustados, bodegas chicas en dificultades y productores primarios que no logran cubrir costos. Mendoza resiste por volumen y diversificación, pero ya no está ajena al deterioro general del mercado. A lo que se suma que grandes bodegas en los últimos tiempo han manifestado serios problemas económicos y financieros

San Juan: la caída más abrupta
La situación de San Juan es más delicada y expone con crudeza el impacto de la crisis. En noviembre de 2025, la provincia despachó al mercado interno 33.068 hectolitros, lo que significó un desplome interanual del -54,6%, encadenando ocho meses consecutivos de caídas. El retroceso supera ampliamente el promedio nacional, que en el mismo mes fue del -12,5%.
Un año marcado por la contracción
La tendencia se consolida al observar los datos acumulados. Entre enero y noviembre de 2025, San Juan comercializó 608.290 hl, lo que implica una merma del -22,6% respecto al mismo período de 2024.
Dentro de ese acumulado, los vinos sin mención varietal color lideraron las pérdidas con -29,0%, seguidos por los varietales blancos, que cayeron -19,9%.

Consumo popular en retroceso
El perfil del vino sanjuanino explica parte de la vulnerabilidad. El tetra-brick, envase históricamente asociado al consumo masivo, concentra el 72,9% de las ventas, seguido por la botella (24,1%) y la damajuana (3,0%). La caída del poder adquisitivo golpea de lleno a este segmento, erosionando la base de ventas de la provincia.
Aunque San Juan se mantiene como la segunda provincia en importancia en despachos al mercado interno, su participación en noviembre fue apenas del 5,3%, muy lejos de Mendoza y en retroceso sostenido.
Un río que pierde caudal
La crisis del vino muestra hoy una imagen elocuente: viñedos que se arrancan en Francia, bodegas que resisten en Mendoza y un mercado interno que se seca en San Juan. En el caso sanjuanino, el descenso mensual del -54,6% y la seguidilla de ocho meses negativos reflejan un proceso más profundo que una mala racha: es un cambio estructural del consumo y del negocio.
Como un río que pierde caudal de manera constante, la vitivinicultura enfrenta el desafío de reinventarse. Menos volumen, más valor, nuevos mercados y un replanteo del modelo productivo aparecen como las únicas salidas posibles en un contexto donde el vino, incluso en sus tierras más tradicionales, ya no fluye como antes.
Ante la crisis del vino a nivel global donde la superficie cultivada cayó el 7.1% en el mundo –hasta 2024-, los países productores toman decisiones. Puntualmente en la provincia de San Juan, en análisis que se hace respecto a la viticultura es que "de alguna forma se le puede capear al temporal de la crisis del vino". San Juan no tiene peso en las exportaciones de vinos, pues entre fraccionados y a granel, en 2025 solo se exportaron unos 3 millones de dólares, en tanto que productos como la pasa de uva, el mosto concentrado y las uvas en fresco tuvieron un comportamiento positivo. Ante este panorama, las políticas locales están orientadas a la producción de alimentos como las pasas, las uvas de mesa y el mosto. Para ello se tiene que hacer una importante reconversión que tendría un costo de alrededor de 150 millones de dólares. A su vez, aumentar la productividad habida cuenta que no se puede aumentar la superficie cultivada a raíz de los problemas de la crisis hídrica.

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