Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarioelzondasj.com.ar/a/347382
Pedido desesperado

El olvido tiene nombre y se llama Casas Viejas: el drama de vivir aislados por el barro

 A pocos de Bermejo, en el departamento de Caucete, ocho familias de Casas Viejas conviven desde hace más de 20 años con el aislamiento que provoca una huella de ingreso que se comenzó a enripiar pero aún es un camino inconcluso. Cada lluvia convierte el acceso en un barrial intransitable, dejando al paraje incomunicado y expuesto ante emergencias, mientras los vecinos reclaman una obra básica que nunca se terminó

Cuando llueve los vehículos quedan empantanados y no pueden avanzar

En el corazón de la geografía sanjuanina, a pocos kilómetros de Bermejo, se encuentra el pequeño paraje de Casas Viejas. Allí, la vida transcurre entre la tranquilidad del campo y la angustia de una realidad que parece haberse detenido en el tiempo. Ana Saavedra, vecina del lugar, es la voz de un reclamo que ya lleva dos décadas sin respuesta: el pedido desesperado por terminar la huella de acceso que conecta a sus familias con la civilización.

Para las ocho familias que habitan este "pueblito", el cielo nublado no es sinónimo de alivio, sino de temor. El problema radica en el camino: de los kilómetros que separan a Casas Viejas de la ruta, solo la mitad cuenta con ripio, mientras que el tramo restante permanece como un sendero de tierra virgen. Cuando las inclemencias del tiempo se manifiestan en forma de lluvia, ese sector se transforma en un barrial intransitable donde los vehículos quedan irremediablemente atrapados.

"Cuando llueve no se puede pasar, se pone muy feo", relata Ana con la preocupación de quien conoce de cerca el aislamiento. El peligro no es solo la incomunicación, sino la vulnerabilidad extrema ante una emergencia médica. En un paraje donde viven muchos niños, la falta de un camino seguro es una amenaza constante. Saavedra advierte que, de haber una urgencia de salud en plena tormenta, "no hay cómo traer" al enfermo, mientras que, si el enripiado estuviera terminado, se podría circular a cualquier hora sin importar el clima.

Luego de cada temporal o aguacero, son los vecinos los que se encargan de mejorar, un poco el ingreso, para poder salir hasta Bermejo

Los vecinos del pequeño poblado no piden cosas que sean imposibles. Afirman que ellos se dedican a la ganadería, sobre todo tienen puestos, y que con ello manejan su economía. "El tema del agua, siempre viene gente y nos ayuda", explica Ana, al relatar lo agreste de la situación del lugar.

A pesar de que el pedido ha sido recurrente y se ha extendido por más de 20 años, los vecinos sienten que el municipio de Caucete les ha dado la espalda. La obra del camino fue iniciada en su momento, pero quedó abandonada a la mitad, dejando el trabajo inconcluso y a los habitantes a merced de la voluntad del tiempo. Vecinos como Ana siguen esperando que las promesas se conviertan en el ripio que les permita, finalmente, dejar de ser prisioneros de su propio hogar cada vez que el agua cae del cielo.

Casas Viejas, un paraje olvidado en la geografía sanjuanina

Últimas noticias

Ver más noticias