La minería, los riesgos ambientales, los gobiernos y los todólogos
La muerte de peces en Cuesta del Viento reavivó viejas heridas y volvió a poner bajo la lupa a la minería, los controles ambientales y la falta de tecnología para un monitoreo transparente. Entre informes contradictorios, sospechas de derrames y un historial sin soluciones de fondo, especialistas coinciden en que solo un sistema integral de medición en tiempo real podrá cerrar definitivamente la puerta a la incertidumbre y devolverle confianza a la población
La aparición de peces muertos en el dique Cuesta del Viento de nuevo despertó la atención de todos. En medio de dimes y diretes hay quienes aseguran que hubo un nuevo derrame que contaminó el cauce de agua que alimenta la represa, mientras que hay otros que dicen lo contrario y que los parámetros son normales, lo que genera cañonazos cruzados de un lado y del otro. ¿Pero qué es lo que está pasando? ¿Se puede encontrar una solución de fondo para que esto no vuelva a ocurrir? ¿Cómo se controla de manera eficiente? ¿Tiene una solución definitiva?
Dice el dicho popular que todo problema tiene solución, si no lo tiene no es un problema. Este también lo tiene. Para abordar el tema seriamente se tiene que recordar que Veladero tuvo dos incidentes con derrames de cianuro en 2015 y 2016, que dejaron al descubierto que esto puede ocurrir y que significa algo gravísimo a nivel ambiental. Ambos incidentes derivaron en multas millonarias, procesos judiciales a ejecutivos y protestas en Jáchal, destacando fallas operativas repetidas en la mina. Pero todo quedó ahí, no se buscaron herramientas tecnológicas para que esto no vuelva a ocurrir.
Hoy la población se encuentra con datos encontrados cruzados, la Asamblea de Jáchal, por un lado, dice que el informe de la Universidad de Cuyo índica que los parámetros indican que hubo un nuevo derrame de cianuro, aunque la casa de Altos estudios salió a decir que no se hacen cargo de la interpretación que hace su cliente de acuerdo a lo que se publicó en algunos medios provinciales. Pero es lo suficiente como para dar aire al reclamo ambientalista que desde siempre estuvo en Jáchal y de nuevo las voces de minería sí o minería no, salen a relucir. De hecho, en medio de esto está interviniendo la Justicia para determinar qué es lo que pasó y por qué se produjo la mortandad de peces.
Por otro lado, salió el informe de las muestras que tomó el CIPCAMI donde indican que"los análisis determinaron que no se detectaron valores superiores a los niveles guía en ninguno de los parámetros evaluados en campo para todos los puntos". Los datos fueron enviados a la justicia y serán ellos quienes tengan que determinar qué es lo que ocurrió. El comunicado oficial de la Secretaría de Medio Ambiente indica que "no se registraron valores superiores a la Línea Base Ambiental determinada por CIPCAMI, con base en datos históricos de la cuenca".
Así las cosas, todo se pone en color gris, dijo un ingeniero en minas de larga experiencia al ser consultado sobre el tema. Pero esto ocurre porque luego de lo que ocurrió hace una década, nunca se tomó el toro por las astas y se encontró una solución definitiva. El informe habla de que los indicadores no están por fuera de lo que indica la línea de base ambiental. Para aclarar sobre el tema, la línea de base es el estado en que se encuentra un cauce desde antes del inicio de una actividad hasta el presente. Para ello se le tiene que hacer un seguimiento constante de manera permanente para saber cuál es el comportamiento del río.
Consultados algunos especialistas, sostienen que la minería tiene que rendir cuentas de manera constante sobre lo que se hace en alta montaña y esto es muy bueno porque de esa forma, una actividad que produce muchas fuentes de trabajo, también brega porque en sus comunidades haya condiciones óptimas de vida. Sin embargo, con los dos derrames anteriores y los rumores actuales de un nuevo derrame, esto genera mucho temor en la población que quiere saber qué es lo que está pasando. Todos saben que en esto hay un interjuego donde la política, las decisiones y los ambientalistas aprovechan para meter la mano o la cola, al mejor estilo diablo.
Una alternativa que aparece como solución posible, es contar con un "Sistema Integral de Monitoreo de Cauces", ya que con los avances de la tecnología en la actualidad se disponen de Instrumentos comandados por sistema de inteligencia que pueden medir de manera remota y en línea, parámetros tales como el pH, CE, temperatura, OD, Turbidez STD.
Contar con esta información -variación anormal de estos parámetros- permitiría a la autoridad minera conocer si los mismos están relacionados con eventos antrópicos o a la temporalidad de los cauces.
Si esto ocurre, el final del problema está al alcance de la mano.
Inversión, tecnología y seguimiento
Si se hubiera invertido en este tipo de tecnología, casi de inmediato se podría haber detectado si alguno de los parámetros cambió y de esa forma enviar equipos técnicos para que determinen de manera personal que es lo que está ocurriendo. Pero para esto se tendría que colocar a lo largo del cauce del río y sus afluentes una red de censores que estuviesen informando con una conexión de internet satelital –starlink- para hacer segura la transmisión de datos. Con esto no habría forma de escaparle, si se detecta un problema por ejemplo en el punto 1, de manera rápida se puede trabajar para advertir a quienes tiene el rol de controlar los recursos hídricos y ambientales para que no llegue al punto 10 y con ello se produzca la muerte de la fauna acuática, tal como ocurrió en el dique Cuesta del Viento, si hubiere algún tipo de contaminación ambiental.
Lo que está ocurriendo es que no tienen información inmediata y con lo que tienen se enteran cuando se produce un problema importante. Si se hiciera un monitoreo constante de la calidad del agua, "se diera una participación ciudadana con información constante y concreta", todos tendrían la seguridad de que están haciendo bien la tarea de control. Vale marcar que Barrick hizo una toma de muestras con participación ciudadana ante este tema, pero no alcanzó la diluir el problema.
Ojo, en esto no hay que sembrar culpas a quienes les tocan gobernar circunstancialmente en la actualidad, sino que hay que hacer un recorrido histórico hacia atrás y ver qué es lo que se hizo en el cuidado de las líneas de base de los ríos. ¿Se sistematizaron los datos? ¿Qué tipos de controles se hicieron y como se cargaron a un sistema para cuando se requiera esta información sea pública? Así se pueden hacer miles de conjeturas, sin embargo, lo que se busca acá es mostrar un poco el cuadro de situación. Tal como se dijo en este artículo, hay tecnología que puede hacer de manera eficiente el control. Para que lo entienda la población en general "cada punto de monitoreo remoto, tiene que estar en una pantalla y ser controlados, como ocurre con el sistema de cámara que dispone la Policía de la provincia en lo que al delito se refiere.
Algunos dirán que la adquisición de tecnología de este tipo es onerosa. Pero es la solución de fondo. La minería a lo largo del tiempo hizo aportes con sus impuestos, con las regalías, con los fideicomisos y se sumaron cientos de millones de dólares que se terminaron destinando a diferentes obras, que en algunos casos estuvieron muy lejos de apoyar el concepto de sustentabilidad y que estas obras sean el testimonio de que cuando se vaya la minera.
Desde el 2015 a la fecha pasaron casi 11 años, la gestión del exgobernador Sergio Uñac y la actual de Marcelo Orrego les pusieron énfasis a diferentes cosas.
Más allá de lo ocurrido con los peces y su muerte, que seguramente la justicia tendrá que dictaminar que es lo que ocurrió, es el momento en que lo ambiental y si monitoreo con tecnología de punta tiene que ser una apuesta y una misión tanto del Estado como de los privados.
En la actualidad estamos en las puertas de una segunda etapa de la minería moderna en la provincia y su explosión transformará la calidad de vida de los sanjuaninos. Para que todos puedan vivir de una mejor forma, hay que poner un punto y aparte. Se tiene que invertir en tecnología y disponer de presupuesto para que los controles ambientales sean una prioridad, porque si no en poco tiempo se volverá a hablar del tema de un nuevo incidente ambiental, que puede ser verdad o rumor, pero que genera temor en la población.
Para esto se tiene que abrir una nueva línea de acción, donde los actores públicos y privados hagan su aporte. El resultado de esto es dar seguridad a la gente y darle certezas que cuando tome un vaso de agua no le afectará a su salud y que tampoco habrá un impacto ambiental crítico a la flora y la fauna por el accionar humano.