Casi la mitad de los graduados se arrepiente de su carrera: qué hay detrás de esta tendencia
Un informe internacional revela que entre el 35% y el 45% de los graduados se sienten disconformes con lo que estudiaron. La psicóloga vocacional sanjuanina Ana Caballero analizó las causas y explicó cómo acompañar a los jóvenes en este proceso.
Cada vez más personas alrededor del mundo reconocen haberse equivocado al momento de elegir qué estudiar. Según un reciente informe, entre un 35% y un 45% de los graduados terminan arrepintiéndose de su carrera. El dato, lejos de ser menor, también tiene eco en San Juan, donde la orientación vocacional aparece como un factor clave para evitar que los adolescentes inicien un camino académico con dudas o presiones externas.
La psicóloga vocacional Ana Caballero dialogó con Diario Zonda y señaló que una de las principales razones que explican este fenómeno está relacionada con las expectativas."Si algo con lo que se juega un montón cuando se trabaja en orientación vocacional es con las expectativas: sociales, familiares, económicas. La clave está en que no tengan más peso que la expectativa subjetiva, la de cada uno", explicó.
En ese sentido, reconoció que muchas veces los jóvenes llegan a la consulta sin una idea propia, sino arrastrados por lo que "la familia espera" o por lo que consideran que les dará mejores oportunidades en el futuro. "Es fundamental que empiecen a apropiarse de una decisión que les pertenece, desmitificando la expectativa de terceros. De lo contrario, terminan mal parados y frustrados", agregó.
Otro de los puntos sensibles está en la edad en la que se suele tomar esta decisión. Caballero sostuvo que no se trata de un "error" elegir a los 17 o 18 años, pero sí de un momento complejo: "Hablamos de adolescentes que deben decidir sobre la vocación del resto de su vida. Por suerte, hoy muchos se permiten cuestionarse y también hay familias que los escuchan y los acompañan en un proceso que puede durar varias sesiones. Es muy valioso que los padres dejen que sus hijos se den el lujo de preguntarse realmente qué quieren".
En relación a las presiones externas, la psicóloga aseguró que el mercado laboral pesa más que los padres o los docentes. "Cuando llegan con dudas, lo que más aparece es la preocupación por la salida laboral. La mayoría se pregunta si la carrera va a ser rentable o no. Hoy en día, incluso un título de grado puede resultar insuficiente y es necesario pensar en posgrados o especializaciones", detalló.
La desilusión al descubrir que una carrera no era lo esperado suele tener un fuerte impacto emocional. Caballero habló de frustración y enojo, aunque aclaró que no siempre se trata de un callejón sin salida: "Muchas veces los recursos adquiridos terminan siendo útiles en otros oficios o carreras. El ser humano tiene una gran capacidad de reinventarse y encontrar alternativas".
Ese mismo proceso de reinvención también se observa en quienes deciden cambiar de rumbo en mitad del camino. "No sé si es algo común, pero sí es normal que después de un tiempo busquen darle otra cara a su profesión. No se trata solo de un cambio, sino de dinamizar la vida laboral, de no quedarse siempre en lo mismo", señaló.
Por último, dejó un mensaje para quienes sienten que se equivocaron: "No hay que verlo como un retroceso, sino como un progreso. Cada experiencia tiene algo para enseñarnos y nos acerca un paso más a lo que realmente queremos ser".
Como estrategia para los más jóvenes, Caballero remarcó la importancia de darse el espacio para dudar y cuestionarse: "No hay que quedarse con certezas fantasiosas, como ‘toda la vida quise ser arquitecto’ y después descubrir que la realidad no gusta. Hoy existen pasantías y muchas ofertas educativas que ayudan a que los chicos se acerquen a lo que les gusta. Nada es definitivo: uno puede cambiar, reinventarse y seguir encontrándose en el camino".