La historia de una madre sanjuanina que perdió a su hija y convirtió su dolor en un mensaje de prevención
Adriana Ferreira comparte su historia tras la pérdida de su hija Celeste. Su testimonio busca concientizar sobre señales de alerta, la importancia del diálogo y la escucha para prevenir futuros suicidios.
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, un recordatorio de la importancia de hablar, escuchar y educar sobre un tema que, muchas veces, sigue siendo tabú. En San Juan, Adriana Ferreira decidió romper el silencio y contar su historia, la de una madre que perdió a su hija Celeste por suicidio.
"Lo principal para abordar este tema es educarnos e informarnos", dice Adriana. "Muchos padres creen que el suicidio le pasa a otros, no a ellos. Pero cuando nos toca, nos damos cuenta de que quizás pudimos hacer más". Para ella, crear una red de diálogo en todos los ámbitos —familiar, escolar, social, deportivo o religioso— es fundamental, porque la ideación suicida puede afectar a hombres y mujeres de distintas edades.
Adriana recuerda las señales que podrían alertar a los padres: aislamiento, cambios en el sueño o apetito, caída del rendimiento escolar, o variaciones de ánimo abruptas."Muchas veces asumimos que son cosas de la edad y no queremos ver que algo está pasando", explica. "Nuestros hijos hablan más con un amigo que con nosotros, porque temen ser juzgados o reprendidos".
El 16 de febrero de 2018, Celeste, de 17 años, decidió quitarse la vida."Era una niña hermosa, con una sonrisa que iluminaba, una excelente estudiante, una gran amiga. Y se fue", recuerda Adriana con la voz cargada de emoción. "Seguramente quedó atrapadaen una desesperanza que no supo cómo pedir ayuda. Desde ese día, la vida cambia. Vivimos en una sociedad donde los padres somos duramente juzgados y se cuestiona dónde estábamos".
Para Adriana, hablar de su experiencia se convirtió en una misión: concientizar para que otras familias no atraviesen lo mismo. "Tenemos que aprender empatía, escuchar a nuestros hijos, prestar atención a los malos días que persisten y comprender que la depresión no se finge, se siente", afirma. "La salud mental es tan importante como la física, y no podemos minimizar el dolor de quienes lo atraviesan".
Hoy, Adriana continúa su camino de duelo y acompañamiento a otras familias. Ha encontrado apoyo en grupos de postvención y asegura que el diálogo y la escucha son herramientas fundamentales para prevenir futuros suicidios. "A los padres que están comenzando este doloroso camino les digo: acepten que no pueden cambiar lo que pasó, pero encuentren la fuerza para seguir viviendo, con amor, con esperanza. Nuestros hijos siempre estarán en nuestros corazones", concluye.
El mensaje de Adriana, profundo y humano, busca transformar la experiencia de pérdida en conciencia colectiva. En este Día Mundial de la Prevención del Suicidio, su historia recuerda que hablar, escuchar y acompañar puede salvar vidas.