La Conmebol emite un comunicado tras la cancelación del partido por incidentes violentos
El organismo difundió un mensaje en repudio de los ocurrido en las tribunas del estadio Libertadores de América entre barras de ambas parcialidades
El partido correspondiente a los octavos de final de la Copa Sudamericana entre Independiente y Universidad de Chile fue cancelado por la Conmebol debido a disturbios violentos que se produjeron en las tribunas del estadio Libertadores de América, ubicado en Avellaneda. Este evento estuvo marcado por enfrentamientos prolongados, el ingreso de barras rivales a la tribuna opuesta y escenas de violencia que obligaron a la intervención de las autoridades de seguridad.
En su comunicado oficial, la Dirección de Competiciones y Operaciones de la Conmebol declaró que, ante la falta de garantías de seguridad proporcionadas por el club local y las autoridades competentes, se tomó la decisión de cancelar el encuentro. "Dicho encuentro queda cancelado", se expone en el mensaje, que también señala que el caso será remitido a los Órganos Judiciales de la Conmebol para futuras determinaciones.
La comunicación de la Conmebol subraya que, a diferencia de la suspensión temporal habitual, la cancelación implica que no habrá reanudación del partido. Esto conlleva que el resultado del cruce quedará sujeto a una investigación disciplinaria sobre los acontecimientos ocurridos en Avellaneda. Los informes preliminares, que se centran en las responsabilidades institucionales, ya han sido enviados a la sede de la Conmebol en Asunción, donde se evaluarán las posibles sanciones.
Las medidas que se están considerando por parte de la autoridad continental abarcan desde la repetición del encuentro, con los costos correspondientes a los responsables, hasta la declaración de nulidad del resultado. Este proceso incluirá una revisión exhaustiva de videos, informes policiales y el comportamiento de ambas instituciones ante los hechos. Aunque no se han establecido plazos definitivos para una resolución, se anticipa que el expediente será tratado con celeridad, dada la importancia de la fase y el precedente que podría establecer para futuros torneos.
Los disturbios comenzaron con el lanzamiento de proyectiles desde la tribuna de los hinchas visitantes hacia los simpatizantes locales, así como la detonación de bombas de estruendo y daños en las instalaciones del estadio. A pesar de un operativo de seguridad que involucró a 650 policías y más de 150 agentes privados, la violencia no pudo ser contenida, lo que llevó a la autoridad a ordenar el desalojo de la tribuna visitante.
La situación, que inicialmente no interrumpió el desarrollo del partido, escaló cuando miembros de la barra de Independiente accedieron a la zona ocupada por el público de Universidad de Chile. Este hecho, documentado por cámaras y testigos, intensificó el clima de tensión, lo que resultó en la intervención arbitral y policial.
Las imágenes de la noche, difundidas por diversos medios y redes sociales, mostraron la evacuación desorganizada de los hinchas visitantes, la irrupción en las tribunas y momentos de violencia tanto dentro como fuera del estadio. A los cuatro minutos del segundo tiempo, el árbitro Gustavo Tejera detuvo el encuentro de manera definitiva, mientras se registraban corridas y agresiones en las tribunas, así como la caída de un hincha desde una altura considerable.
Este incidente se suma a una advertencia previa de la Conmebol a Universidad de Chile por incumplimientos en materia de seguridad y comportamiento de sus hinchas en competencias internacionales. En julio, el equipo chileno había recibido un apercibimiento por comportamientos inapropiados de sus seguidores en otros encuentros internacionales.
En conclusión, la situación vivida en el estadio Libertadores de América no solo resalta la necesidad urgente de mejorar las medidas de seguridad en los eventos deportivos, sino que también plantea interrogantes sobre la responsabilidad de las instituciones involucradas en la gestión de sus respectivas aficiones. La resolución de este caso podría sentar un precedente significativo para la administración de la seguridad en futuros torneos internacionales.