Facundo, hijo dilecto del Interior profundo
Juan Facundo Quiroga, figura clave en la historia nacional entre 1826 y 1835, defendió con armas y convicciones la causa federal del Interior. Su vida y legado representan la resistencia de las provincias ante el centralismo porteño y la construcción de una identidad propia.
Juan Facundo Quiroga –hijo de un sanjuanino- es una de las figuras más importantes de la historia argentina y particularmente del Norte y Cuyo entre 1826 y 1835, año éste de su asesinato en Barranca Yaco.
Es en el marco de este período de la historia argentina que se consolida una idea federal que el propio Facundo defenderá a sangre y fuego durante esos años. Pero ¿qué fue concretamente lo que lo convirtió en esa figura histórica relevante, que hasta el propio Domingo Faustino Sarmiento lo reconocería como tal en su famosa obra literaria?
En efecto, al abordar la biografía de Quiroga en el "Facundo", el escritor manifiesta la identidad americana y criolla de su personaje: "Facundo Quiroga… -escribe Sarmiento en 1845- es la figura más americana que la revolución presenta… En Facundo Quiroga no veo un caudillo simplemente, sino una manifestación de la vida argentina, tal como lo ha hecho la colonización y las peculiaridades del terreno".
Pues bien, si Facundo Quiroga pertenecía a una de las familias más genuinas, prestigiosas y a la vez más acaudaladas afincadas en La Rioja, no alcanzaban dichas prerrogativas para convertirlo sin más en un líder de una vasta región y ponerlo al frente de sus pueblos como un verdadero caudillo de la causa que los sublevaba.
Será su labor como capitán de milicias primero y como comandante militar de Los Llanos después, aparte de su creciente prestigio personal por su valentía, alto criterio, humanidad y capacidad de mando -lejos de aquella visión sanguinaria y bárbara que pretende estigmatizarlo-, lo que lo convertirán en un caudillo provincial primero y, con la trascendencia de su fama en otras provincias y el país, en una figura regional y nacional, a pesar de no ser un político y un militar al mismo tiempo, como se reconoce a José Artigas, Estanislao López o Juan Bautista Bustos.
La tarea de auxilio al ejército nacional que Facundo realiza desde muy joven junto a su padre Prudencio Quiroga –dueño de arrias y transportes- será reconocida por el propio comandante del Ejército del Norte, el general Manuel Belgrano, quien lo recomienda, según lo corrobora el propio historiador Vicente Fidel López, "por la actividad y excelencia de sus servicios". Y el director Pueyrredón lo reconocerá también por esa misma razón, junto a otros vecinos de La Rioja como "beneméritos de la Patria", sin olvidar que, aparte de sus milicias (que Facundo entrena en Los Llanos), La Rioja contribuyó con 900 mulas y mil kilos de pólvora en la campaña que liberó Chile. "Famatina y Los Llanos –confirma su biógrafo David Peña- figuran honrosamente en la historia por estos auxilios y colaboración en la causa de la independencia".
Siendo ya "el hombre fuerte de Los Llanos", su fama debió trascender su provincia para que, en 1820, el general Güemes, encargado por San Martín de procurar recursos en favor de la expedición al Perú, "le solicitase ayuda como a un jefe de provincia". Facundo le responde con armamento, pertrechos y hasta soldados, después de haber vencido en batalla a la división de Cazadores N°1 que, derrotada en San Juan por el conflicto autonómico, había invadido La Rioja.
No es tampoco ajena a esa importancia adquirida por Quiroga en la región, el reconocimiento que le hace el general San Martín en 1823, después de que Facundo ha solucionado un grave conflicto provincial con los hermanos Dávila, expresándole el Libertador en una carta "el aprecio por su patriotismo y buen modo de conducirse…".
El episodio con los hermanos Dávila y otro anterior de igual magnitud, en la que Facundo tercia entre el general Ortiz de Ocampo y Nicolás Dávila, y que lo llevarán a aceptar la gobernación de la Rioja por pocos meses, pondrán definitivamente a Facundo al frente político de su provincia, aún sin aceptar ejercer nunca más la gobernación provincial. A partir de entonces, el pueblo de La Rioja le comenzará a prestar fervoroso afecto y fidelidad.
Del mismo modo que había pasado de ser capitán de milicias a comandante militar, se convertirá asimismo en un caudillo popular. Un hecho definitorio que completa el cuadro de la decidida incorporación de Facundo a la lucha federal nacional, es su choque con los intereses económicos porteños y extranjeros, representados por Rivadavia. Ese choque se produce en 1824, cuando Rivadavia decide crear una compañía minera en sociedad con los ingleses, queriendo anular la existencia de la compañía provincial privada que bajo el auspicio del Estado riojano poseen los Quiroga, otras familias riojanas y el capitalista de Buenos Aires Braulio Costa.
El intento de Rivadavia por pasar a manos exclusivas de Buenos Aires y de sus socios británicos la Casa de la Moneda de La Rioja y la explotación minera del cerro Famatina (con la excusa de representar y beneficiar a la Nación), pondrá directa y terminantemente en contra a Facundo del próximo presidente porteño, y será el principio de su fulgurante y vertiginosa carrera militar al servicio de la causa federal: en oposición a la constitución unitaria de 1824-1826, contra la presidencia ilegítima y no deseada de Rivadavia entre 1826 y 1827 y a favor de la Organización Nacional hasta su muerte.
En efecto, la hegemonía de Facundo en Cuyo –San Juan, Mendoza y San Luis- y en otras seis provincias del interior mediterráneo –La Rioja, Catamarca. Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy- comenzará de hecho con el rechazo de prácticamente todas las provincias a la Constitución unitaria y porteña y a la presidencia rivadaviana de 1826. "Esta vez fueron los del Interior profundo (Cuyo y Noroeste) –nos confirma el historiador cordobés Alejandro Franchini- las que reaccionaron más violentamente, acaudilladas por el riojano Juan Facundo Quiroga".
Fue en esas circunstancias que el caudillo riojano reveló en escala regional y nacional su personalidad política y militar. En esa doble condición, Juan Facundo Quiroga resulta durante ese período histórico (1826/1835) la figura hegemónica en Cuyo y el Norte argentino y, como tal, se proyecta a todo el país.
Desde entonces hasta fines de 1831 -Batalla de La Ciudadela en Tucumán- que según entienden varios historiadores revisionistas sería "el inicio del fin de la Liga Unitaria", Facundo defenderá en destacadas batallas el federalismo del Interior y particularmente el federalismo mediterráneo, cuya causa comparte con el gobernador de Córdoba, Juan Bautista Bustos, líder de esta coalición.
Si como manifiesta el historiador santafesino de Firmat Gustavo Battistoni a propósito de aquella batalla, "desde diciembre de 1828 hasta el 4 de noviembre de 1831, cuando Quiroga destroza a las tropas de la Liga del Interior al mando de La Madrid, nunca nuestra patria estuvo en tal peligro de disgregación", deberíamos considerar entonces a aquella batalla de La Ciudadela en Tucumán como un hito en el camino de la organización y/o de la constitución federal del país, y reconocerle a su triunfante jefe militar por bien ganada, la dimensión que adquirió a partir de entonces, cuatro años antes de su muerte.
Y no dejemos pasar tampoco la afirmación del historiador Roberto A. Ferrero, quien señala en relación a Quiroga, enfrentado en aquel momento con el caudillo del Litoral: "Facundo encarnaba como hombre del Interior y a pesar de sus momentáneos desfallecimientos e infidencias, una aspiración más vigorosa, cuya viabilidad histórica no es del caso discutir en detalle aquí. En esta perspectiva, el triunfo de Quiroga sobre Estanislao López habría abierto quizás una vía más ancha y más temprana de la organización nacional".
Después de la pérdida de Juan Bautista Bustos, su jefe político y mayor aliado, y de su distanciamiento del líder principal del federalismo del Litoral, Facundo buscará en Buenos Aires los socios políticos que le faltan o que cree encontrar allí para continuar su lucha nacional, estrategia política en la que Justo José de Urquiza tendría más éxito veinte años después, pues Facundo pagaría con la vida, su compromiso y entrega a la causa del federalismo provinciano y nacional.