El incremento de las importaciones eclipsa el superávit comercial: advierten sobre un nuevo "círculo vicioso" en la economía argentina
Según el economista Jorge Berciano, las compras al exterior crecen seis veces más rápido que las exportaciones y presionan sobre las ya escasas reservas del BCRA
El comportamiento reciente de la balanza comercial argentina enciende señales de alerta. Si bien el primer cuatrimestre de 2025 cerró con un superávit comercial de USD 1.265 millones, la cifra resulta exiguamente positiva si se compara con años anteriores y, más aún, con las obligaciones de deuda externa que enfrenta el país. Para el economista Jorge Berciano, el problema central es que las importaciones están creciendo a un ritmo muy superior al de las exportaciones, en un contexto de apertura económica sin dólares suficientes para sostenerla.
"El aumento de las importaciones sextuplica al de las exportaciones", explicó Berciano. Mientras que las ventas al exterior subieron 5,8% en términos interanuales, las importaciones se dispararon 35,7% en el mismo período. El monto total importado entre enero y abril ascendió a USD 24.096 millones, apenas por debajo del récord histórico de 2022, en la salida de la pandemia. "Eso no es casualidad", señala el economista. "Estamos repitiendo un patrón: más importaciones que exportaciones, sin respaldo genuino de divisas".
Berciano aclara que las importaciones no son, por sí mismas, negativas. De hecho, son un síntoma de vitalidad económica cuando se financian con reservas genuinas o superávit. Pero advierte que no es el caso argentino. "Hoy el BCRA no tiene reservas líquidas suficientes para sostener esta apertura. En algunos rubros, como frutas y vinos, se está importando de forma indiscriminada, incluso productos que Argentina produce y exporta con calidad".
La pregunta de fondo es: ¿hasta dónde puede llegar este crecimiento importador? Según Berciano, aún no se ha alcanzado el techo. Las causas están en un combo de medidas oficiales: atraso cambiario, baja de derechos de importación en más de mil posiciones arancelarias, eliminación de barreras para-arancelarias, y una preocupante decisión de algunas empresas locales de dejar de fabricar para volverse importadoras.
El límite, advierte el economista, llegará con el sinceramiento del tipo de cambio y con la dificultad para pagar importaciones si el superávit comercial no crece. También el freno puede venir por una caída del consumo interno, en línea con lo que históricamente se conoce como "stop and go": períodos de apertura seguidos de crisis que obligan a cerrar nuevamente la economía.
La reciente decisión del gobierno de Javier Milei de extender la baja de Derechos de Exportación al trigo y la cebada busca impulsar las exportaciones, pero Berciano es escéptico respecto de su impacto. "No alcanzarán los parches si se mantiene este ritmo de importaciones. La clave es estructural", advirtió.
En sintonía, el economista Ricardo Arriazu, uno de los asesores más escuchados por la Casa Rosada, sostuvo en un evento financiero: "Argentina necesita acumular US$100.000 millones de reservas. Nunca se va a llegar a ese monto por la cuenta corriente. Eso tiene que venir por la cuenta capital, y eso significa confianza".
En este contexto, la economía argentina vuelve a enfrentarse a un dilema cíclico: sin una política exportadora robusta, sin reservas y con un modelo aperturista que no discrimina entre necesidades productivas y consumos suntuarios, se corre el riesgo de repetir la historia reciente.Endeudarse para pagar deuda, importar más de lo que se exporta y no generar la confianza necesaria para atraer inversiones de largo plazo. Un círculo vicioso difícil de romper.