Las historias de los nuevos diáconos permanentes
Este viernes, Daniel Tanten y Oscar José María Ceballos se ordenan diáconos permanentes, se trata de un trabajo de devoción hacia los pobres y a la Iglesia. Todo esto en plena comunión con sus trabajos y sus familias. Uno de ellos es gendarme retirado, el otro docente y catequista. Este viernes a las 20 se ordenan en la Catedral.
Un diácono permanente en la Iglesia Católica es un hombre que ha sido ordenado al primer grado del sacramento del orden sagrado. Es un ministro ordenado. A diferencia de los diáconos transitorios, que son hombres que están en camino hacia el sacerdocio, los diáconos permanentes no llegan a ser sacerdotes. Su vocación se centra en servir a la comunidad como un ministro ordenado en una variedad de formas, incluyendo la predicación, la enseñanza, la administración de sacramentos, la asistencia pastoral y la caridad.
Este viernes en San Juan se ordenan dos diáconos, cada uno con una historia muy particular: Oscar Ceballos y Daniel Tanten. Ambos visitaron los estudios de Zonda TV y contaron su historia en el programa Dinámica (de lunes a viernes a las 19:30).
Daniel es papá de una nena de 12 años y lleva 14 años casado, es docente de filosofía y catequista, vive en Pocito y trabaja con la comunidad de la parroquia de Santa Bárbara. Él y su familia están muy felices de la ordenación que se va a dar este viernes. "hemos rezado mucho en familia", comenta Daniel.
Por su parte, Oscar tiene 77 años es un gendarme retirado que tuvo 14 hijos de los cuales 3 fallecieron durante el embarazo y uno en un accidente en el Cerro Mercedario. Sus otros diez hijos ya son grandes y son profesionales y otros reconocidos deportistas. Además, tiene 13 nietos. Trabaja en un campo a medias con un joven socio y espera con ansias poder cumplir con este "llamado de Dios".
En su juventud, Daniel fue seminarista y estaba en el camino de ser un sacerdote. Pero decidió dejar el Seminario, luego conoció a su esposa, tuvo una hija y formó una familia. Nunca dejó el camino de ayudar dentro de la Iglesia y ahora volvió al camino eclesiástico con la firme convicción de que no quiere ser cura, pero si diácono permanente. Afirma que ama el servicio y a su familia.
Oscar es viudo, pero antes de que su esposa falleciera, recorrieron 17 destinos distintos del país. Es que, como gendarme, lo habitual es que muevan de lugar para el servicio. Sea cual fuere el destino siempre hicieron lo mismo, ella fue catequista y el además de servir en la fuerza, ayudó en las diferentes parroquias de los lugares. Hace 40 años, cuando vivía en El Bolsón, el obispo de ese lugar le ofreció ser diácono permanente, pero no aceptó. "En ese entonces eran años difíciles. Era segundo comandante y la Iglesia era muy crítica del gobierno militar que existía en ese entonces. Mi director espiritual, que era el capellán de la iglesia, me recomendó que no acepte y no acepté", señala.
Daniel asegura que luego de dejar el seminario y haberse casado, "sentí el llamado de Dios de un modo diferente, dentro de este servicio de consagración". Afirma que esta decisión fue un proceso muy largo". Tanten dice que producto de ello le han quedado dos cosas muy claras: "amo profundamente a mi familia y no quiero ser sacerdote, sino diácono".
Por su parte, Oscar afirma que la principal hacedora de su camino como diácono fue su esposa, quien lo impulsó en este camino. Él particularmente puede ser sacerdote ya que es un diácono permanente viudo.
Sobre si le gustaría ser sacerdote afirma: "no lo sé, si me lo pide lo pide no sé qué le diré, Dios habla a cada instante".
Por su parte, Daniel seguirá trabajando sirviendo a la iglesia en la comunidad de Santa Bárbara. Una de sus principales funciones es la de servir y ayudar a los sacerdotes en el altar y prestar también su servicio a la comunidad de la zona.
Oscar le pidió a Jesús que lo deje seguir trabajando en la parroquia de San Francisco, y ahí sigue trabajando. Empezó cuando llegó a San Juan el año 85 con su esposa y con varios de sus hijos. Su trabajo está abocado especialmente a acompañar a los enfermos con la eucaristía y a los jóvenes en la "casita" ubicada en calle Catamarca antes de Benavidez. Ahí dan catequesis y fundamentalmente apoyo escolar para a los chicos.
La ordenación de Daniel Tanten y Oscar José María Ceballos este viernes no solo es un momento de celebración para ellos y sus familias, sino también para toda la comunidad católica que se enriquece con su servicio y testimonio. Todos están invitados a unirse a esta fiesta de la fe y a acompañar a estos dos hombres en su nueva etapa de servicio a Dios y a los demás. Su ejemplo puede inspirar a muchos a escuchar el llamado de Dios en sus propias vidas, a seguir el camino de servicio y amor al prójimo incluso si son personas con familias.