El invierno está dejando registros sin precedentes en la provincia de San Juan. Según detalló Silvio Pastore, "hemos tenido un mes de julio extraordinario en cuanto a la cantidad y la frecuencia de precipitación nívea en la cordillera". Si bien agosto ha mostrado una menor intensidad, el especialista destaca que el mes "viene muy bien" y anticipa que los pronósticos continúan siendo alentadores, con un nuevo frente de tormentas en camino para la próxima semana.
Esta acumulación de nieve representa un cambio rotundo tras años de extrema escasez. De acuerdo con Pastore, "la nieve que ha precipitado y la calidad de la nieve que se está conservando" consolidarán un período único: "va a ser un año hidrológico muy bueno, extraordinario. Yo uso la palabra va a ser extraordinario, como hace décadas que no tenemos". Como prueba de la magnitud de este evento, el geocriólogo señala un hecho histórico: el cierre por 30 días del paso internacional Cristo Redentor, algo de lo que "no hay registro en la historia desde que se inauguró".
Riesgos
inmediatos y la necesidad de prevención
A pesar de ser una
excelente noticia para el abastecimiento de agua en la provincia, la abundancia
repentina también conlleva amenazas que la provincia debe atender con urgencia.
Pastore advierte sobre "un aumento del riesgo que tanto las actividades
que se realizan en alta montaña como todas las zonas de inundación del San Juan
y Jáchal hay que empezar a mirar".
El científico explica que el deshielo y las tormentas provocarán fenómenos peligrosos: "vamos a tener deslizamientos de tierra, avalanchas, flujo repentino y un caudal, un volumen de agua superior desde las últimas décadas". Ante este escenario, Pastore enfatiza la necesidad de una revisión inmediata de la infraestructura civil: "tenemos que revisar cómo está todo nuestro sistema de drenaje y sistema de distribución de agua para regadío". Con respecto a las estimaciones de que podrían llegar unos 3000 hm³ de agua, se mantiene cauteloso y defiende el rigor de la medición física: "el dato hay que medirlo a fines de septiembre, así que vamos a esperar un mes y medio más para tenerlo de manera científica".
La paradoja del agua: un "respiro" que no salda la deuda
Una de las mayores advertencias del director es evitar el triunfalismo. Un año de abundancia no borra los efectos de una crisis hídrica prolongada. "Este año con mucha agua no implica que la sequía se fue, y tampoco implica que vamos a recuperar lo perdido de ninguna manera". El daño ambiental en las reservas estratégicas es profundo: "Los glaciares no se van a recuperar, los acuíferos no se van a recuperar".Para explicar la situación de forma clara, Pastore utiliza una elocuente metáfora financiera: "Es un respiro como si tuviéramos una deuda con el banco y vamos a achicar la deuda con un depósito de un ingreso extra o extraordinario que nos entró. Pero eso, la deuda sigue estando". Aunque reconoce que existe alivio entre los productores debido a que "algo de los acuíferos se va a poder recargar con el sobrante de agua", insiste en que no se debe bajar la guardia.
Hacia un modelo de gestión moderno frente al cambio climático
La extrema variabilidad climática de San Juan —pasar de emergencias por sequía a alertas por abundancia— es calificada por Pastore como "otra paradoja de la naturaleza". Los modelos climáticos proyectan "años largos de sequía, o sea, una consecución de varios años de sequía interrumpido por un periodo corto de abundancia que puede durar un año, esperemos que dure dos y nuevamente ingresamos a otro periodo de sequía".Bajo este comportamiento cíclico, el diseño de la economía provincial a corto plazo se vuelve inviable: "no se puede programar una actividad comunitaria, industrial, agropecuaria en el día a día. Esto necesita políticas de estado que superen estos ciclos, o sea, política de estado de por lo menos 20, 30 años".
Desde la perspectiva científica, se propone un cambio radical en la forma en que los productores agrícolas gestionan el recurso. Pastore sostiene que "el productor tiene que olvidarse de cuánta nieve cae o no en la cordillera y acostumbrarse a trabajar con un valor constante de entrega de recurso". Este volumen constante, calculado en poco menos de 800 hectómetros cúbicos, permitiría al sistema de distribución provincial "ir atenuando estos periodos de sequía y estos periodos ricos", permitiendo una planificación económica previsible.
Por último, el especialista aboga por una modernización de la legislación de aguas, señalando que en años de excedentes existen otros actores que necesitan el recurso: "la biota, la fauna, o sea, toda la flora, la laguna Guanacache, la industria turística, entre otros ". Según Pastore, mantener la potestad casi exclusiva de las aguas en manos de un solo sector debido a una ley antigua "no es moderno", y el camino hacia un San Juan preparado para el cambio climático requiere de un compromiso colectivo y planificación científica a largo plazo.





