Septiembre concentra la atención sobre la salud mental y la prevención del suicidio, una problemática que exige escucha, acompañamiento e identificación temprana de señales de alerta. En diálogo con Radio Mil20, el psicólogo Iván Ferreira planteó que la prevención requiere distinguir entre factores de riesgo y factores protectores.
Ferreira señaló que entre los factores de riesgo aparecen el aislamiento, la soledad y las dificultades para regular las emociones. Según explicó, cualquier situación en la que la persona no logre sostener un nivel manejable de sus emociones debe ser observada. En contrapartida, indicó que el deporte y la comunicación funcionan como factores protectores.
Adolescencia y vínculos El profesional puso el foco en los adolescentes y en la necesidad de mantener abierto el canal de diálogo con ellos. Sostuvo que muchas situaciones que comienzan en el ámbito escolar continúan fuera de ese espacio a través de las redes sociales. Como ejemplo, mencionó el bullying, al que definió como un factor de riesgo importante cuando se prolonga por esos entornos.
En ese punto, remarcó la importancia de escuchar sin juzgar y de validar lo que expresa una persona que atraviesa malestar. Ferreira afirmó que resulta central poder conversar con hijos, hijas o familiares desde una mirada que no se apoye en el juicio, sino en la apertura a recibir manifestaciones de ansiedad, tristeza o sufrimiento. También insistió en que legitimar lo que el otro siente es parte del acompañamiento.
Estacionalidad y vulnerabilidad Consultado sobre septiembre como período sensible, Ferreira mencionó que existen investigaciones científicas que analizan la relación entre los cambios estacionales y determinadas conductas. Aclaró, sin embargo, que esas evidencias son preliminares y que no permiten atribuir la conducta suicida a una estación del año en particular. También advirtió que los adolescentes constituyen una población “bastante vulnerable al suicidio en este momento” y señaló que las estadísticas de suicidio en esa franja etaria aumentaron en los últimos años, con San Juan por encima de la media nacional en porcentaje de muertes por suicidio adolescente.
Sin diagnóstico previo Otro de los puntos que desarrolló fue que no necesariamente existe una enfermedad mental previa para que una persona atraviese una crisis suicida. Explicó que alguien expuesto a un dolor percibido como insoportable e interminable puede pensar en la muerte como salida para cortar con ese sufrimiento. De todos modos, indicó que patologías como las adicciones, la depresión, el Trastorno Límite de la Personalidad y el Trastorno Bipolar pueden asociarse con ideación suicida, intentos de suicidio o conductas autolesivas sin intencionalidad suicida.
Ferreira también llamó a hablar del suicidio de manera abierta y a no reducir la prevención a quienes ya tienen un diagnóstico. Vinculó además estas crisis con factores sociales y económicos, como las dificultades para conseguir trabajo y los problemas económicos, que pueden profundizar la desesperanza. Ante una emergencia vinculada con una conducta suicida, recordó que se puede pedir asistencia al 911 durante las 24 horas.




