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Santilli gana centralidad y el Gobierno acelera la negociación por la reforma electoral

Estrategia en la Rosada

Redacción El ZondaEspecial para Diario El Zonda
Santilli gana centralidad y el Gobierno acelera la negociación por la reforma electoral

La salida de Manuel Adorni del Gobierno nacional devolvió a la administración mileísta un margen de calma y, sobre todo, de centralidad política. En ese escenario volvió a ganar peso Diego Santilli, primero como reemplazo de José Luis Espert en la lista bonaerense de La Libertad Avanza y ahora al frente de la Jefatura de Gabinete.

Su llegada a un cargo que en esta gestión mostró alta rotación lo ubica otra vez en una función decisiva, con mayor exposición y responsabilidad. En paralelo, Santilli busca ordenar el vínculo con los gobernadores y abrir el camino para la agenda legislativa que impulsa Javier Milei, con especial atención en el Congreso.

El punto más complejo sigue siendo la reforma electoral, en particular la eliminación de las PASO. El Gobierno considera que ese debate debe resolverse en un año no electoral o, a más tardar, en las extraordinarias de febrero de 2027, pero advierte resistencias de radicales y del Pro.

Ante ese panorama, la Casa Rosada explora una alternativa basada en habilitar colectoras para 2027. La propuesta alcanzaría a radicales, dirigentes del Pro y legisladores provinciales, que podrían acompañar la candidatura presidencial de Milei con listas propias para diputados, sin que la opción se extienda a senadores.

La negociación se concentra en el Senado, donde el radicalismo tiene una presencia numéricamente más relevante que el Pro. Entre los nombres mencionados figuran Carlos Sadir, Leandro Zdero, Alfredo Cornejo y Eduardo Vischi, quien impulsa un proyecto alternativo para modificar las PASO sin eliminarlas por completo.

En el oficialismo sostienen que una eventual aceptación de las colectoras fortalecería la estrategia de reelección de Milei y, al mismo tiempo, complicaría al peronismo, que no podría ordenar una interna presidencial mediante ese mecanismo. La definición política, sin embargo, sigue abierta y depende de una negociación que Santilli ya asumió como una de las más sensibles de su nueva etapa.

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