Luis “Toto” Caputo atraviesa un momento de tensión con la conducción política del Gobierno y quiere anunciar un paquete de medidas el miércoles, pese a la resistencia del propio Javier Milei. Según el texto original, el presidente le dijo al gabinete el lunes que no era necesario cambiar el rumbo de la gestión. La diferencia entre ambos aparece en un contexto de presión sobre el dólar y de discusiones por la marcha del programa económico.
Comunicación y gabinete
En la reunión de gabinete, a la que faltaron tres ministros y el asesor Santiago Caputo, Milei habría dicho: “No cambiamos un carajo”. La frase se conoció después de que se confirmara que la comunicación estratégica del Gobierno fue retirada de su órbita para quedar en manos del karinista Santiago Oría. En ese marco, Caputo expuso su decisión de convocar a una conferencia de prensa para anunciar medidas económicas, aun cuando el Presidente ordenó no modificar nada del plan.
Presión sobre la economía
El ministro de Economía, siempre según el material de origen, considera que la situación se complicó porque “se le empezó a escapar el dólar” y porque debió recurrir a fondos fiduciarios para sostener el superávit fiscal. Además, llevó a la mesa política de este martes una propuesta para que se publiquen todas las tasas de interés y los tomadores de crédito conozcan a qué costo se financian. Esa iniciativa choca con la preferencia atribuida a Milei de no transparentar ese dato y con su postura pública sobre los endeudados.
Reactivación y fricciones internas
En paralelo, Caputo también buscaría medidas para reactivar la economía, una expresión que ya había generado críticas en su anterior uso. El texto agrega que, en el entorno del ministro, lo describen como “intratable”, y que su malestar se extendió a la relación con la prensa. Ese clima coincidió con pedidos para impulsar una ley que castigue a periodistas, mientras Milei lanzó cuestionamientos a trabajadores de prensa en términos que el original reproduce textualmente.
Acuerdos políticos pendientes
La disputa de fondo, de acuerdo con la información disponible, pasa por los acuerdos con gobernadores y con el PRO, que Caputo considera necesarios para dar señales de gobernabilidad al mercado. También reclama bajar el llamado “riesgo kuka”, una categoría política que el Gobierno usa para medir el impacto de una eventual vuelta del kirchnerismo y que, según el texto, se ajusta cada semana según las decisiones de la Casa Rosada. En ese tablero, el ministro sostiene que no está para hacer territorio y observa que los Menem traban entendimientos que él intenta encauzar con otros sectores del oficialismo.
Próximos movimientos
La semana pasada, tras facilitar un diálogo entre Karina Milei y Mauricio Macri, Caputo se habría sentido usado por una visita a la heladería Lucciano’s junto a Pilar Ramírez, señalada en el texto como la referente porteña de Karina. En paralelo, la información de LPO indica que en la mesa política nacional se conformó un “cuadrado de aluminio” entre Caputo, Diego Santilli, Patricia Bullrich y Santiago Caputo, que impulsa acordar con gobernadores aliados. Del otro lado, Karina y los Menem prefieren postergar esos entendimientos para el año próximo, una definición que sigue abierta y que condiciona el anuncio económico previsto para el miércoles.




